Lisandro Pacheco Lugo, profesor e investigador de la Universidad Simón Bolívar, trabajó con especialistas de Brasil, Chile y Francia en el diseño de la scFv-10D8. A más de 100 años del descubrimiento de la enfermedad de Chagas no hay medicamentos que prevengan o reduzcan la infección.
Una investigación entre expertos de cuatro países de Suramérica y Europa halló una posible solución a la enfermedad de Chagas o Tripanosomiasis americana, una enfermedad tropical considerada “desatendida y que afecta a millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el grupo de expertos está un colombiano. Lisandro Pacheco Lugo, profesor e investigador de la Universidad Simón Bolívar, quien trabajó con científicos de las universidades de Paraná (Brasil), Sao Paulo (Brasil), la Mayor (Chile) y París-Sur (Francia) en el diseño de una molécula que minimiza la transmisión del T. cruzi (Trypanosoma cruzi), el parásito causante del mal de Chagas, como también se le conoce.
“Diseñamos una nueva molécula capaz de adherirse a la superficie del parásito T. cruzi, denominada scFv-10D8”, detalla Pacheco, Ph.D. en Bioquímica y Biología Molecular. “Nos basamos en técnicas de ingeniería de anticuerpos, un abordaje que permite atacar la superficie celular de diferentes microorganismos”.
El T. cruzi es imperceptible a la vista humana. La gravedad es tal que, años después de la infección, algunas personas pueden sufrir problemas del corazón y digestivos. Otras son asintomáticas. El vector principal para la transmisión es un insecto llamado triatomino, conocidos en Colombia como chinche, que suelen relacionarse con los humanos en los ambientes intradomiciliarios.
El estudio está publicado con el título Engineering a single-chain antibody againstb Trypanosoma cruzi metacyclic trypomastigotes (Ingeniería de un anticuerpo de cadena sencilla contra tripomastigotes metacíclicos de Trypanosoma cruzi para bloquear la invasión celular).
“Nuestros resultados sugieren que esta molécula puede usarse en un enfoque paratransgénico para atacar a los parásitos directamente en el intestino de los ‘chinches o pitos’, evitando la diseminación de formas infecciosas al ser humano”, precisa Pacheco, director del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Vida de Unisimón.
Para la OMS, el Chagas es una enfermedad desatendida y aún más desapercibida para los medios de comunicación, no solo por su lenta evolución clínica y que es muy frecuente la ausencia de síntomas, sino porque afecta principalmente a poblaciones desfavorecidas y con acceso restringido a la atención de salud.
Interacción con proteína
Parte de la comunidad científica considera la paratransgénesis como un enfoque útil para diseñar y crear anticuerpos que ayuden a controlar poblaciones de parásitos, que no son ajenos a los miles de años de evolución de las especies y también han desarrollado resistencia a los mecanismos de defensa de animales y humanos.
En el diseño de una nueva molécula recombinante, capaz de adherirse a la superficie del T. cruzi, se evidenció que hubo una reducción notable en la capacidad invasiva del parásito en diferentes modelos celulares, luego de que le fue pre-incubada la scFv-10D8.
Los resultados mostraron que el anticuerpo de cadena sencilla (scFv, por sus siglas en inglés) scFv-10D8 reconoció una proteína en la superficie de las formas infectivas del T. cruzi, llamada gp35/50. La interacción de la molécula y la proteína bloqueó la invasión en células mamíferas. Por lo tanto, el anticuerpo puede usarse para disminuir la posibilidad de que el parásito infecte al individuo al que pique.
“El Chagas es una enfermedad tropical desatendida y el T. cruzi es un parásito protozoario que sufre cambios morfológicos y bioquímicos para adaptarse y sobrevivir en entornos hostiles distintos, como el tracto gastrointestinal de insectos y los mecanismos de defensa de los mamíferos a la invasión de patógenos”, agrega Pacheco.
El avance resulta significativo porque, un siglo después de su descubrimiento por parte del médico brasileño, Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas, no hay medicamentos que prevengan o reduzcan la posibilidad de adquirir el mal de Chagas, una enfermedad de la que están infectadas 6 a 7 millones de personas en el mundo, según el último reporte de la OMS.
Los únicos medicamentos aprobados contra el mal de Chagas son el Benznidazol y Nifurtimox, si se administran al comienzo de la infección. Sin embargo, advierte la OMS, la eficacia disminuye a medida que transcurre el tiempo de la infección y las reacciones adversas son más frecuentes en edades avanzadas.
UN “SILENCIO” QUE PUEDE SER MORTAL
En la fase aguda, en la mayoría de los casos no hay síntomas o estos son leves y no específicos. En menos del 50% de las personas picadas, un signo inicial puede ser una lesión cutánea o una hinchazón amoratada de un párpado. Además, pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico.Durante la fase crónica, los parásitos permanecen ocultos principalmente en el músculo cardíaco y digestivo. Hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardíacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas (típicamente, agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas.Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita por arritmias o insuficiencia cardíacas progresivas como consecuencia de la destrucción del músculo cardíaco y sus inervaciones.
El grupo de expertos lo completan Lara María Kalempa Demeu, Rodrigo Jahn Soares, Juliana Severo Miranda y Wanderson Duarte Da Rocha (investigador principal), de la Universidad de Paraná; apoyados por Juliana Ferreira de Moura, Kelin Gonc Alves Oliveira y Larissa Magalhães Alvarenga. Además, Cristian Andrés Cortez Plaza (Universidad Mayor), Philippe Billiald (Universite Paris-Sud) y Nobuko Yoshida (Universidade Federal de Sao Paulo).
PERFIL INVESTIGADOR

Lisandro Pacheco Lugo
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G)
Categoría A1 de Minciencias.
Biólogo, Ph.D. en Bioquímica y Biología Molecular.
Director del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Vida (CICV).

