El sinhogarismo también es discriminación

La separación de la familia, el desarraigo que viven y la adaptación a una nueva cultura afectan la salud mental de los migrantes. Por eso debemos reconocer y proteger los derechos humanos de los migrantes, brindando apoyo psicológico y social.

Por Neida Albornoz Arias

La necesidad de combatir el sinhogarismo es urgente. En países europeos se han planteado estrategias de emergencia como albergues, estancia en centros de servicios o refugios, refugios para mujeres, alojamientos temporales reservados a los inmigrantes y a los demandantes de asilo, centros de atención sanitaria y alojamientos de apoyo.

Tales iniciativas garantizan la dignidad y el bienestar de quienes se encuentran en situación de calle, dado que ofrecen refugio y acceso a servicios básicos, sean migrantes en tránsito o no, apoyo y atención médica y psicosocial, y lugares seguros para mujeres. No obstante, es necesario el trabajo conjunto entre los gobiernos locales, regionales y nacional junto con las organizaciones de cooperación internacional, ONG locales y regionales.

En Colombia, la crisis humanitaria y social venezolana ha impulsado un aumento significativo en la falta de vivienda adecuada entre los migrantes que llegan. La migración forzada inducida por la pobreza, la inestabilidad política y la búsqueda de mejores oportunidades ha dejado a muchas personas sin un lugar seguro para vivir, lo cual afecta la salud física, emocional y bienestar de los migrantes al tener que afrontar inseguridad, exposición a condiciones climáticas extremas y falta de higiene.

La separación de la familia, el desarraigo que viven y la adaptación a una nueva cultura afectan la salud mental de los migrantes. Aunado a ello, el sinhogarismo significa falta de privacidad y discriminación de esta población, lo cual puede desencadenar baja autoestima, ansiedad, estrés y depresión en los migrantes.

Es fundamental que se implementen políticas inclusivas que garanticen la dignidad y el bienestar de quienes están en situación de calle. Además, debemos reconocer y proteger los derechos humanos de los migrantes, brindándoles apoyo psicológico y social.

La migración y el sinhogarismo son realidades complejas que requieren una solución integral y solidaria. Como comunidad internacional, debemos trabajar juntos para garantizar un futuro más justo y humano para todos.

PERFIL INVESTIGADOR

Neida Albornoz Arias

Grupo de investigación Altos Estudios de Frontera (ALEF)
Categoría A1 del Minciencias

Ph. D. en Ciencias Sociales y Jurídicas y líder del Centro de Investigación en Estudios de Frontera (CIEF)

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