Confinamiento, estrés, ansiedad… ¿y el sueño?

El coronavirus ha generado un impacto biopsicosocial en el individuo que se manifiesta en trastornos del estado de ánimo, lo que conlleva a trastornos de sueño. Hay una relación bidireccional de causa-efecto.

Por Cristian Sánchez Barros, M.D.

Durante la pandemia, el confinamiento ha provocado un aislamiento social con repercusiones en el sueño. La no exposición a la luz solar, el no tener contacto social e interrumpir nuestra rutina diaria por el trabajo desde casa alteró nuestro ritmo circadiano (ritmo endógeno que se sincroniza con la luz solar, la oscuridad, los horarios de alimentación, de acostarnos y despertarnos), lo que ha generado trastornos del sueño y el estado de ánimo.

Desde la neurofisiología clínica y la medicina del sueño, hemos notado un incremento de los trastornos del sueño, en especial del insomnio, así como trastornos del estado de ánimo, como ansiedad y depresión. Algunos de los factores que produjeron estas alteraciones son la pérdida de algún familiar y no haber cumplido un luto por esta pérdida; de igual forma, en el caso de los trabajadores de salud, hemos tenido repercusiones emocionales en nuestro trabajo por ver cómo nuestros pacientes enfermaban y algunos fallecían, sin poder ofrecer, en ocasiones, el manejo adecuado que necesitaban.

En algunos hogares, el confinamiento ha generado estrés, ansiedad y depresión por el aislamiento social, la pérdida de rutinas, el miedo a la infección por covid-19 y sus complicaciones. Las consultas de sueño han estado saturadas y uno de los trastornos de sueño más frecuentes ha sido el insomnio.

El coronavirus ha generado un impacto biopsicosocial en el individuo que se manifiesta en enfermedades del estado de ánimo, como ansiedad y depresión, lo que conlleva alteraciones del sueño, entre las que se encuentran el insomnio y los trastornos del ritmo circadiano. Es aquí donde se genera una relación bidireccional de causa-efecto.

“Las consultas de sueño están saturadas y uno de los trastornos de sueño que vemos con mayor frecuencia es el insomnio”.

¿Qué manifiestan los pacientes?
Se han quejado de dificultades en la conciliación del sueño (insomnio de conciliación relacionado con estrés y ansiedad) y dificultades en el mantenimiento del sueño (insomnio de mantenimiento, que lleva relación con sintomatología depresiva). Para realizar un adecuado diagnóstico de insomnio, este se debe acompañar de repercusión diurna (signos o síntomas que alteran la calidad de vida durante el día), como irritabilidad, somnolencia, dificultades de concentración, de memoria y bajo desempeño laboral, entre otros.

Los pacientes también han manifestado retraso a la hora de acostarse y levantarse (trastorno del ritmo circadiano, tipo retraso de fase), más frecuente en adolescentes y pacientes jóvenes; o adelanto en la hora de acostarse y despertarse (trastorno del ritmo circadiano tipo adelanto de fase), más frecuente en personas ancianas.

Entre los síntomas asociados a los trastornos del ritmo circadiano se encuentran somnolencia diurna, alteraciones del estado de ánimo, dificultades de memoria, cansancio diurno y sensación de sueño no reparador.

¿Cómo se han comportado los trastornos de sueño?
En veinte años, la prevalencia del trastorno de insomnio crónico se ha duplicado en España. Se partía con cifras alrededor del 6 % al 7 % y, según un último estudio epidemiológico de prevalencia preliminar, hubo un incremento hasta del 14% en la población general.

Otros países también han mostrado un aumento en la prevalencia del insomnio en los últimos años. Entre los trastornos de sueño, el insomnio es uno de los que más se presenta en la consulta de sueño y, posiblemente, la pandemia haya generado el incremento en el número de consultas.

“Entre los trastornos de sueño, el insomnio es uno de los que más frecuentes en la consulta de sueño. Posiblemente, la pandemia haya generado el incremento en el número de consultas”.

¿Y Colombia?
En la época del confinamiento, la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño (ACMES) realizó un webinar, cuyo tema a exponer fueron los trastornos de sueño en época de confinamiento por covid-19. Los trastornos de sueño más frecuentes mencionados son el insomnio y los trastornos del ritmo circadiano.

Respecto a los datos demográficos sobre el insomnio, los adultos reportan el insomnio de manera crónica entre un 10% y 30%. Hay que tener en cuenta que esta cifra disminuye hasta un 10% cuando se aplican los criterios diagnósticos correctamente para este trastorno.

Quizás los trastornos de sueño se han presentado por la dinámica de teletrabajo durante el confinamiento, donde se perdieron las rutinas diarias como levantarse, bañarse, desayunar e ir al trabajo, lo que disminuyó la exposición a luz solar en la población. Estar expuestos tanto tiempo al computador durante el teletrabajo y no tener exposición a la luz del sol nos lleva a sufrir alteraciones del ritmo circadiano.

De los trastornos del estado de ánimo con mayor frecuencia asociados a los trastornos del sueño se referenciaron la ansiedad, la depresión y el trastorno por estrés postraumático.

Respecto a los niños, el sueño y la pandemia, el principal problema de esta población es el insomnio por hábitos inadecuados. Se presenta por falta de contacto social, aislamiento familiar, no ir al colegio, no recibir la luz solar, perder las rutinas y un mayor uso de dispositivos electrónicos.

A futuro
Desde que finalizó el confinamiento, haber retomado nuestro ritmo de vida, tener mayor contacto social y estar más expuestos a la luz solar se podría ver reflejado en un descenso de los trastornos de sueño y del estado de ánimo. Habría que realizar estudios de investigación para tener datos concluyentes.

Estamos volviendo a una nueva normalidad. Puede que no tengamos la misma de antes, pero el hecho de salir, socializar y recuperar sus hábitos de sueño nos permitirá mejorar nuestra calidad de vida.

Es importante ir retomando nuestra vida poco a poco, reintroduciéndonos a nuestra rutina, pero siempre respetando las medidas preventivas y de bioseguridad vigentes.

“Respecto a los niños, el sueño y la pandemia, el principal problema de esta población es el insomnio por hábitos inadecuados. Se presenta por falta de contacto social, aislamiento familiar, no ir al colegio, no recibir la luz solar, perder las rutinas y un mayor uso de dispositivos electrónicos”.

Enseñanzas sobre la crisis sanitaria
Al final, la pandemia ha propiciado que nos unamos como equipo para combatir esta gran enfermedad del covid-19, que nos ha afectado en todos los sentidos.

Los trabajadores sanitarios intentamos buscar todas las alternativas para que el paciente se sintiera protegido tanto en hospitalización como en las unidades de cuidados intensivos, porque en estos últimos ambientes se genera una gran alteración en el estado de ánimo y del sueño, debido a la estancia prolongada y la larga fase de recuperación.

Al final esta unión ha conllevado a una alternativa importante de tratamiento, como la vacunación, que ha generado una situación de mayor tranquilidad en la población.

Otro aspecto positivo que ha dejado esta crisis sanitaria son los recursos para diagnosticar y tratar a nuestros pacientes, como la telemedicina (consultas vía telefónica, videollamada, etc.). Con la pandemia, tuvimos que valorar el riesgo-beneficio: si nuestros pacientes no podían asistir al hospital y consultar al médico, no iban a tener su diagnóstico o seguimiento oportuno, por lo que finalmente esta situación haría colapsar al sistema sanitario más de lo que estaba. Con la telemedicina pudimos brindarles la posibilidad de sentirse atendidos, que no abandonaran los tratamientos y realizar seguimiento a su estado de ánimo y su sueño.

Quiero mencionar que hay estudios recientes que han reportado sobre el uso de la melatonina como posible tratamiento adyuvante en la infección por covid-19. Según estos estudios, la melatonina tiene un efecto inmunomodulador, antiinflamatorio y antioxidante al combatir la infección por covid-19. Por lo tanto, lleva a una mejor recuperación del paciente.

Es importante recalcar que son estudios preliminares y aleatorios, que el uso de este tratamiento con melatonina siempre debe ser controlado por un especialista y se debe evitar usar el medicamento de forma indiscriminada.

PERFIL INVESTIGADOR

Cristian Sánchez Barros

Grupo Neurociencias del Caribe de Unisimón
Categoría A1 de Minciencias

Médico especialista en neurofisiología clínica del Hospital Universitario Clínico San Carlos, de Madrid (España). Ph. D. en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid.
Facultativo especialista adjunto a cargo del Servicio de Neurofisiología Clínica del Norte.

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