Burnout, un fantasma silencioso que afecta la vida laboral

Este síndrome, resultado de un estrés crónico en el lugar de trabajo, tomó relevancia durante la pandemia, bien sea por las nuevas dinámicas de trabajo en casa y teletrabajo, o por las arduas jornadas que han enfrentado los profesionales de la salud como consecuencia de la atención al covid-19.

Por Estefanía Fajardo

El 6 de marzo de 2020, el Gobierno Nacional anunció el primer caso de covid-19 en el país, y cinco días después, el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la caracterizó como una pandemia. Desde ese momento han sido más de 417 millones de casos a escala global y más de 5,8 millones de muertes, a causa de este virus. Sin embargo, en torno a esto se encuentran diferentes manifestaciones y síndromes a los que debemos estar alerta, como lo es el síndrome de desgaste ocupacional, más conocido como burnout.

Si bien es cierto que la OMS ya había abordado este tema antes de la pandemia, ha sido durante esta etapa cuando ha estado en el foco de la atención, especialmente en el talento humano en salud, cuyas habilidades, capacidad de respuesta e incluso su cuerpo se pusieron a prueba en los picos más altos de contagio; así como en los trabajadores que, desde casa, debieron adaptarse a una nueva normalidad.

En la lista de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), la OMS incluyó el síndrome de desgaste ocupacional o burnout, definido así: “Es un síndrome conceptualizado como resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito”.

La Organización lo caracteriza por tres dimensiones: (1) sentimientos de falta de energía o agotamiento, (2) aumento de la distancia mental con respecto al trabajo, o sentimientos negativos o cínicos con respecto al trabajo, (3) y sensación de ineficacia y falta de realización.

Martha Martínez Banfi, psicóloga, Ph. D. en Neuropsicología Clínica, indica que en el contexto de pandemia “las nuevas dinámicas del trabajo en casa, junto con las tareas del hogar y la responsabilidad del cuidado de menores o adultos mayores, aumentaron las cargas de las personas”, lo que parece haber incrementado el desgaste físico y mental que guarda relación con el síndrome de burnout”.

En relación con esto, la psicóloga Mariana del Villar Estarita explica que la situación se presenta debido a que los tiempos de horas laborales se extienden más de lo normal, muy posiblemente por la falsa creencia de “no estar trabajando lo suficiente”, pensamiento y sentimiento generado por el trabajador.

“Y, por otra parte, el factor de presión o exigencia del empleador que, si bien tiene claro que el tiempo laboral es reglamentado (ocho horas), la pérdida del control la establecen o miden a través del seguimiento presencial y de la necesidad de ‘ver’ al trabajador en su puesto como evidencia de que sí está cumpliendo”, agrega Del Villar.

Esta serie de cambios generó una pérdida de control y organización en el manejo de las actividades. “Las demandas desbordadas atacan la salud mental de forma silenciosa, generando un estrés que termina volviéndose crónico y la antesala de otros trastornos mentales”, afirma Martínez Banfi.

Las dos expertas coinciden en que hay días en los cuales los síntomas se exacerban, generalmente asociados con demandas y exigencias puntuales. “La persona funciona y responde a las exigencias del medio, a pesar de sentirse desconcentrada, agotada, triste o ansiosa. Esto a largo plazo puede comprometer la salud”.

Personal de salud
Se estima que la pandemia por covid-19 tiene cuatro olas o huellas en la salud de la humanidad.

“La primera es el impacto directo de morbimortalidad por contagios. La segunda es el impacto por la limitación de los recursos o atenciones a condiciones de salud que no son covid-19. La tercera se refiere a impactos que implican la interrupción de atención a pacientes con diagnóstico de enfermedades crónicas. Y la cuarta ola, que se advierte como la más grande, refiere al incremento sustancial de casos de burnout, trastornos mentales y traumas psíquicos derivados de todos los sucesos sociales y económicos relacionados con la pandemia”1.

Sandra Mosquera, médica psiquiatra, hace referencia al personal de salud, quienes han sido la primera línea de respuesta ante el SARS-CoV-2 en los sistemas de salud de todos los países. “Estamos sobrecargados de responsabilidad, constantemente estamos cumpliendo con horarios, y la pandemia sigue siendo un momento en el que se puso a prueba el rol de los médicos y, por supuesto, el desgaste emocional”.

“Es importante que la intervención no sea responsabilidad únicamente del individuo que está presentando los síntomas, sino que se involucre la empresa en la que labora, su familia y el sistema de salud para brindarle una atención apropiada”.
Martha Martínez Banfi

“Existe una gran diferencia entre el estrés laboral y el síndrome de agotamiento profesional. El segundo habitualmente es generado o precedido por períodos repetidos del primero”.
Mariana Del Villar, psicóloga.

Y basándose en el contexto en el que se desenvuelve el personal de salud, pasando por turnos extenuantes, modelos de contratación por prestación de servicios y noticias falsas difundidas en redes, Mosquera sostiene que, “aunque esto no es una enfermedad como tal, es un fenómeno que se desarrolla en el contexto ocupacional y afecta tanto la sensación de bienestar psicológico y la pérdida de energía, que se traduce en agotamiento y desagrado, así como pérdida del placer”. Si bien es cierto que puntualmente no es una enfermedad, puede ser un desencadenante de enfermedades físicas o mentales.

La semaforización de síntomas es importante; sin embargo, no es lo único en este proceso. “Para dar el manejo a los médicos con burnout se recomienda rotar puestos, organizar turnos, garantizar días libres, dar espacios para dormir y alimentarse, así como el acompañamiento de psicoterapia y favorecer los tiempos en familia y sus redes de apoyo”, advierte Mosquera.

Del Villar concluye que el síndrome de burnout en el escenario laboral ha revelado la necesidad de revisar los protocolos de salud mental e incluso de la norma en cuanto a la disponibilidad del diagnóstico de los factores psicosociales de riesgo, a través de un instrumento que nos permitía aplicarlo para poder minimizar el riesgo en el desarrollo del síndrome”.


1 de cada 4

profesionales de la salud informó depresión y ansiedad. Uno de cada tres sufrió insomnio durante la pandemia por covid-19, según un metanálisis.


Referencias

1. Juárez-García A. Síndrome de burnout en personal de salud durante la pandemia de covid-19: un semáforo naranja en la salud mental. Salud UIS. 2020; 53(4): 432-439. doi: https://doi.org/10.18273/revsal.v52n4-2020010

2. Sofia Pappa, Vasiliki Ntella, Timoleon Giannakas, Vassilis G. Giannakoulis, Eleni Papoutsi, Paraskevi Katsaounou. Prevalence of depression, anxiety, and insomnia among healthcare workers during the covid-19 pandemic: A systematic review and meta-analysis, Brain, Behavior, and Immunity, Volume 88, 2020, Pages 901-907, ISSN 0889-1591, https://doi.org/10.1016/j.bbi.2020.05.026. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S088915912030845X).

PERFIL INVESTIGADORES

Mariana Del Villar Estarita

Profesora del Programa de Psicología de Unisimón

Psicóloga, especialista en Recursos Humanos y magíster en Administración de Empresas e Innovación.

Martha Martínez Banfi cop

Martha Martínez Banfi

Grupo Neurociencias del Caribe
Categoría A1 de Minciencias

Psicóloga. Ph. D. en Neuropsicología Clínica.

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