Más mujeres, más democracia

Autor Fotoperiodista documental El Sal crédito Óscar Leiva PNUD

A pesar de que la presencia de un mayor número de mujeres en los órganos deliberativos es una realidad, todavía hay diferencias significativas con los hombres, que se encuentran sobrerrepresentados en órganos deliberativos.

Por Dhayana Fernández Matos

La presencia de las mujeres en los espacios públicos, su participación en la definición de la agenda política y en la toma de decisiones fue otro tema expuesto en el seminario y forma parte central del doctorado. Desde el siglo XIX, cuando se organizaron movimientos sufragistas en varias partes del mundo, hasta la actualidad, con el impulso de los movimientos comunitarios, interseccionales y decoloniales en América Latina, se ha tenido conciencia de que es imposible hablar de democracia, Estado de derecho y respeto a los derechos humanos sin que las mujeres estén presentes en todos los ámbitos del accionar humano, siendo de gran relevancia su presencia en los órganos de representación popular y en todos los ámbitos del poder público.

Desde 1991, cuando en Argentina se dictó por primera vez una ley de cupos que estableció que al menos el 30 % de las candidaturas en las listas electorales debían ser mujeres —dando origen a la primera ley de cuotas de género en la región—, hasta la actualidad, cuando más de ocho países de América Latina han incorporado la democracia paritaria en sus constituciones o en sus marcos legales, se han creado diversos mecanismos para avanzar en el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres, incluida su representación política. Sin embargo, el camino hacia la paridad aún es largo: aunque hoy hay más candidatas y algunas logran ser electas, todavía falta mucho para alcanzar la igualdad sustantiva en los espacios de poder. Las barreras que enfrentan siguen teniendo un sello de género,

En cuanto a la representación descriptiva —es decir, la presencia de un mayor número de mujeres en los órganos deliberativos—, si bien es una realidad cada vez más visible, persisten diferencias significativas: los hombres continúan sobrerrepresentados en estos espacios. Para dimensionar esta brecha y comprender su magnitud, resulta útil examinar los datos recopilados por la Unión Interparlamentaria (UIP) y ONU Mujeres, que desde hace años elaboran un mapa global sobre la participación de las mujeres en la política.

En los parlamentos nacionales, la presencia de las mujeres varía de forma considerable, desde países donde representan más del 50 % hasta aquellos en los que no tienen ninguna representación, como es el caso de Omán y Yemen.

Hasta enero de 2025, las mujeres no representaban ni el 15 % del total del poder ejecutivo: en los cargos de jefas de Estado eran el 11,9 % y de jefas de Gobierno, el 8,3 %. Y si bien las cifras de ministras son ligeramente mejores dentro del Ejecutivo, la segregación horizontal se mantiene. Esto implica que su presencia es mayoritaria en carteras de contenido social: ministerios de la mujer e igualdad de género (87 %), asuntos de familia e infancia (71 %) y protección y seguridad social (56 %). No obstante, su participación se reduce considerablemente en los ministerios considerados estratégicos, donde se toman decisiones políticas y económicas: representan el 14 % en defensa, 16 % en asuntos internos y 17 % en finanzas.

En los parlamentos nacionales, la presencia de las mujeres varía de forma considerable, desde países donde representan más del 50 % hasta aquellos en los que no tienen ninguna representación, como es el caso de Omán y Yemen. Cabe destacar que de los seis países cuyos parlamentos están constituidos por mujeres en un 50 % o más (Ruanda, Cuba, Nicaragua, México, Andorra y Emiratos Árabes Unidos) solo uno es una democracia liberal; los demás se consideran regímenes autoritarios, autocracias o democracias electorales. Que estos regímenes tengan una alta presencia femenina no significa que transiten un camino democrático: se trata de lo que se denomina gender washing (lavado de género), estrategia que busca proyectar una imagen inclusiva y respetuosa de los derechos humanos que, en realidad, no existe.

Estos temas son abordados en el doctorado y están incorporados a la línea de políticas de género y ciudadanía, con la cual se pretende avanzar en el estudio, análisis e investigación de las barreras y los obstáculos que enfrentan las mujeres en el ejercicio de sus derechos políticos, así como en el diseño de alternativas y propuestas que permitan enfrentarlos.

PERFIL INVESTIGADOR

Grupos de investigación: Estudios de Género, Familias y Sociedad – Democracia y Modernización del Estado Colombiano.

Abogada y politóloga, Ph. D. en Ciencias Jurídicas y Políticas, con másteres en Ciencias Políticas, Derechos Humanos y Género.

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