Una investigación de la Maestría en Genética de la Universidad Simón Bolívar ahonda en cómo estas patologías pueden causar daños irreparables. Sus autores sostienen que es el primer estudio que involucra un abordaje molecular sobre estos trastornos mentales en Colombia.
Por Rainiero Patiño M.
A través del microscopio de fluorescencia, las colas parecen la radiante y rojiza estela de un cometa sobre un cielo oscuro; ante los ojos de un especialista, son la evidente muestra de la migración de fragmentos de ADN y, en consecuencias reales, la evidencia científica de cómo la ansiedad y la depresión terminan causando daño al ADN de las células de quienes la padecen.
En el imaginario colectivo de muchas de nuestras sociedades son palabras impronunciables y con una gran carga de vergüenza, pero la realidad sobrepasa los juicios. La ansiedad y la depresión son enfermedades que tocan cada vez a más personas, en muchos casos sin diagnosticar o identificar de manera adecuada. Hacen parte de la vida, habitan el discurrir diario y, para algunos, pueden terminar convirtiéndose en huéspedes peligrosos, algunas veces casi eternos, y con la capacidad de tener impactos significativos en la calidad de vida de los individuos o generar discapacidad a largo plazo.
Después de la pandemia del COVID-19, lo que se creía era la excepción se convirtió en algo masivo, los casos de personas diagnosticadas con estas dos enfermedades se dispararon y en muchos lugares se comenzó a ver como un tema de salud pública. Esto terminó por despertar la curiosidad y sirvió como motivación a la profesora Grethel León Mejía y Anthony González, estudiante de la Maestría en Genética de la Universidad Simón Bolívar.
Hay diferentes formas de acercarse a la ansiedad y la depresión. Más allá de los planos médicos también se pueden abordar desde los estudios moleculares para entenderlas mejor. Por eso, León y González realizaron la investigación titulada “Evaluación del daño oxidativo y su relación con el polimorfismo del gen OGG1 en pacientes psiquiátricos con trastorno depresivo crónico con síntomas de ansiedad”. En términos simples, querían comprobar si a los pacientes con depresión crónica y ansiedad se les incrementa el estrés y los marcadores de daño oxidativo en el ADN.
Más allá de su interés, una de las grandes dificultades que enfrentaron fue acceder a personas que estuvieran dispuestas a hablar de sus casos o encontrar estadísticas sobre estas enfermedades mentales en la región Caribe colombiana. Esa aparente dificultad los motivó para ir más a fondo. Así, este se convirtió en el primer estudio con este abordaje molecular sobre depresión o ansiedad en Colombia.
Para la conformación del grupo de pacientes a estudiar fue clave el acompañamiento y la asesoría de una profesional en psiquiatría, quien ayudó a determinar los parámetros y procedimientos claves para identificar y diagnosticar las enfermedades.
González y León Mejía evaluaron el daño oxidativo y su relación con el polimorfismo del gen OGG1 en cuarenta pacientes psiquiátricos con trastorno depresivo y ansiedad de la ciudad de Barranquilla.

En el laboratorio
Lo que realizaron, puntualmente, fue identificar varios marcadores genéticos y en específico el gen OGG1, que codifica una enzima que juega un papel crucial en la reparación del daño oxidativo en el ADN. Si existe una base dañada que resulta de la oxidación del ADN, la enzima OGG1 corta la base dañada y facilita su reemplazo con una base correcta a través del proceso de reparación por escisión de bases (BER por sus siglas en inglés), ayudando a mantener la integridad genómica y prevenir mutaciones en el organismo.
Según explicó González, en condiciones normales existe un equilibrio de nuestros antioxidantes en el cuerpo, ya sean ingeridos en la dieta u obtenidos del propio organismo a través de diversas enzimas. Pero, de igual manera, se generan oxidantes o sustancias que generan daño en las moléculas de las células. Al haber un desequilibrio, los oxidantes terminan predominando. Esto no es algo nuevo, ya que estudios realizados en otros países han demostrado daños asociados a la depresión, la ansiedad y otras enfermedades neurodegenerativas. Los investigadores de Unisimón replicaron esos trabajos para ver si obtenían los mismos resultados, considerando que la genética de los individuos del Caribe colombiano es diferente por la mezcla de etnias africanas, indígenas, españolas y árabes.
González y León Mejía evaluaron el daño oxidativo y su relación con el polimorfismo del gen OGG1 en cuarenta pacientes psiquiátricos con trastorno depresivo y ansiedad de la ciudad de Barranquilla. El procedimiento consistió en la recolección de muestras de sangre periférica de esos pacientes y de otras treinta personas control sin antecedentes de esta patología.
La técnica usada fue el ensayo cometa alcalino estándar y modificado, que sirvió para analizar el daño oxidativo. Y mediante la PCR-RFLP (técnica de polimorfismo de longitud de fragmentos de restricción), que se usa en genética molecular para identificar la variabilidad en secuencias de ADN, fue analizada la presencia del polimorfismo OGG1 Ser326Cys.
La principal conclusión fue que se evidenciaron daños mayores en el ADN (cometa alcalino estándar) y mayor daño oxidativo en purinas (cometa usando enzima FPG) en los pacientes con depresión y ansiedad comparado con el grupo control. Además, los pacientes portadores del polimorfismo OGG1 Ser326Cys presentaron mayores niveles de daño que los individuos portadores de las variantes OGG1 326 Ser/Ser y OGG1 326 Cys/Cys.
Llamativo también fue que en aquellas personas que referenciaron el consumo de frutas y vegetales fue encontrada una correlación inversa con el porcentaje de ADN en la cola del cometa estándar y también para el cometa usando enzima FPG. Por el contrario, aquellas que consumían más alcohol tuvieron mayores niveles de daño en el ADN basal y daño oxidativo.
“Sin embargo, no fue encontrada una asociación significativa entre la edad y los parámetros de daño ni de las variables sociodemográficas con la presencia o ausencia del polimorfismo, y tampoco la influencia del uso de diferentes fármacos en el daño en el ADN”, señaló González en las conclusiones de la investigación.
En personas que referenciaron el consumo de frutas y vegetales fue encontrada una correlación inversa con el porcentaje de ADN en la cola del cometa estándar y también para el cometa usando enzima FPG. Quienes consumían más alcohol tuvieron mayores niveles de daño en el ADN basal y daño oxidativo.
Saber más, tratar mejor
Estas evidencias de una asociación entre la depresión y la ansiedad con el daño del ADN, así como la influencia del polimorfismo OGG1 Ser326Cys en la susceptibilidad al daño del ADN, podrían tener implicaciones importantes para comprender los mecanismos subyacentes y desarrollar enfoques terapéuticos personalizados para los pacientes.
Dicho de otro modo, la depresión crónica con trastornos de ansiedad puede asociarse con un predominio del daño en el ADN, lo que predispone al paciente a una mayor alteración en la función de los neurotransmisores y al desarrollo de la enfermedad.
Esa especie de avalancha de moléculas desreguladas o enloquecidas con las que carga en su interior impide que el enfermo de depresión crónica o ansiedad piense, duerma o simplemente se alimenta cuando quiera. Además, explicaría por qué muchas veces no basta con frases motivadoras o mensajes positivos para que logre salir de esos estados de alteración, por lo que en muchos casos estas personas acuden a la ingesta de licor, el uso de sustancias psicoactivas o el abuso de medicamentos. En ese punto es clave el diagnóstico y el tratamiento adecuados.
En un país y una región como la nuestra, donde la salud mental no es prioridad y la gente suele ocuparse más de su aspecto físico, el derribamiento de las barreras creadas por los juicios sociales parece ser el primer paso para avanzar hacia un cielo más claro y despejado en el tratamiento de estos trastornos. Los mismos que llevan a quienes los padecen y a sus círculos más cercanos a ocultarse en los oscuros rincones de la vergüenza.
PERFIL CIENTÍFICO

Grethel León Mejía
Bióloga. Ph. D. en Biología Celular y Molecular.
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G).

Anthony González Córdoba
Médico genetista, egresado de la Maestría en Genética de la Universidad Simón Bolívar.

