Cinco advertencias ignoradas sobre los coronavirus

Cinco advertencias ignoradas sobre los coronavirus

En los últimos 17 años, varios artículos científicos alertaron los riesgos de una nueva epidemia, después de que en 2003 hubiese el primer brote global por SARS en más de 24 países.

Las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 son notables. Desde el primero caso notificado en diciembre pasado en Wuhan (China), hasta el 24 de mayo, se habían registrado 5 millones 204 mil 508 contagios y 337.687 muertes en más de 200 países. Para hacernos una idea: casi 19 veces más que las víctimas fatales de la gripa AH1N1, la primera pandemia de la centuria que produjo “alrededor de 18.500 muertes” en 16 meses, entre 2009 y 2010, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Nunca antes habíamos visto una pandemia generada por un coronavirus. Al mismo tiempo, nunca antes habíamos visto una pandemia que pudiera ser controlada”, aseguró el 11 de marzo el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la rueda de prensa en la cual se elevó al virus a la categoría de pandemia.

La crisis sin embargo estaba cantada para la OMS, que en septiembre anterior lanzó la alerta: “En nuestro mundo interconectado, la cuestión no es saber si habrá una nueva pandemia de gripe, sino cuándo ocurrirá, y muchos expertos creen que una pandemia grave puede ser el evento más devastador para la salud mundial y dejar secuelas a largo plazo”.

¿Por qué la OMS previó una pandemia? Durante la tercera semana de marzo, una de las respuestas fue viral en Twitter: la imagen del paper o artículo científico Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection (Coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Severo como agente de infección emergente y reemergente). Ese estudio se refiere al SARS-CoV, no al SARS-CoV2 que produjo la enfermedad COVID-19, y no es el único.

Iraka encontró en Google Scholar que en los últimos 17 años se publicaron más de 12 análisis que advirtieron los riesgos de los Coronaviridae, después de que en 2003 ocurrió el primer y hasta ahora único brote global por SARS en más de 24 países de Asia, Europa, Norteamérica y Suramérica. Su saldo: 8.098 personas contagiadas, de las que 774 fallecieron.

Los Coronaviridae o Coronavirus son una familia de virus llamados así por su apariencia esférica con puntas, semejante a una corona. En 1965, el primer tipo que infectó a humanos se aisló de descargas nasales de pacientes con resfriado común y se denominó B814. Después de 55 años conocemos que hay siete clases de cepas (poblaciones de microorganismos de origen único) de coronavirus: HCoV-229E, HCoV-NL63, HCoV-OC43, HCoV-HKU1, MERS-CoV, SARS-CoV y SARS-CoV-2.

La Unidad de Genética y Biología Molecular de Unisimón recibió el aval del Instituto Nacional de Salud para hacer pruebas de la COVID-19.

La Unidad de Genética y Biología Molecular de Unisimón recibió el aval del Instituto Nacional de Salud para hacer pruebas de la COVID-19.

1. Alimentación con animales exóticos

El referido trabajo de 2007 fue realizado por científicos del Centro de Investigación de Infecciones e Inmunología de la Universidad de Hong Kong, China. En redes sociales llamó la atención que hacía 13 años alertaba que “los coronavirus son bien conocidos por sufrir recombinación genética, lo que puede conducir a nuevos genotipos y brotes”.

“La presencia de una gran reserva de virus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo. La posibilidad de la reaparición del SARS y otros virus nuevos de animales o laboratorios y, por lo tanto, la necesidad de preparación no debe ignorarse”.

¿Hay alguna práctica alimenticia en Colombia que pueda considerarse, por igual, una “bomba de tiempo”?
Responde Isaac Kuzmar:

Otras pandemias y epidemias

• Peste negra: causada por Yersinia pestis, bacteria presente en ratas y en pulgas que las parasitan. En el siglo XIV se le llamó así porque provocó la muerte de unos 50 millones de habitantes de Europa.

• Gripe española: :
de 1918 a 1920 se dio el brote de enfermedad infecciosa más devastador en la historia reciente: 40 millones de humanos fallecidos.

• Gripe asiática:
en 1957, un brote en China se propagó a varios países, Fallecieron 1 millón 100 mil personas (aprox.).

• Gripe de Hong Kong:
en 1968 produjo entre 1 y 3 millones de defunciones.

• Cólera:
400 mil casos notificados y más de 4.000 defunciones en 16 países de Latinoamérica, incluido Colombia, en 1991.

• VIH/SIDA:
virus descubierto a principios de la década de 1980. Hasta 2019 cobró 32 millones de vidas.

• Gripe por AH1N1:
primera pandemia del siglo XXI. Entre 2009 y 2010, en 16 meses, quitó la vida a 18.500 personas.

• Ébola:
desde que en 1976 se descubrió el virus, el peor brote se dio entre 2014 y 2016: 28.610 contagios y 11.308 muertes en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Fuentes: OMS y ONUSIDA.


¿Cómo aterriza dicha alarma en Colombia? La gastronomía regional incluye la ingesta de especies con composición no siempre conocida: hormigas culonas, en Santander; cuy, en Nariño; larvas (Mojojoy), en la Amazonía; huevos de iguana, tortuga o icotea y babilla, en la región Caribe; chigüiro, en los Llanos Orientales; armadillo, en las regiones Andina, Caribe y Amazonía; y molusco piangua, en la Pacífica.

“Muchas pueden transmitir enfermedades en los humanos que precisan investigación y no solo nos podemos ver afectados por enfermedades importadas, sino que también representamos una ‘bomba de tiempo’ para la salud pública”, sostiene Isaac Kuzmar, médico especialista en Antropología Biológica de la Salud y PhD. en Ciencias de la Salud, investigador del grupo Innovación, Desarrollo y Biotecnología en Salud de Unisimón.

La bióloga Yani Aranguren Díaz, PhD. en Agronomía, Genética y Mejoramiento de Plantas, dice que se estima que en nuestro país se consumen más de 100 especies de animales silvestres que son cazadas y comercializadas en mercados y restaurantes.

“Estaremos expuestos siempre que animales silvestres se sigan traficando, criando como mascotas, manipulando, comercializando y consumiendo. Vale la pena hacer la salvedad que, para algunas comunidades indígenas, el consumo de animales silvestres es su principal fuente de proteínas y hace parte importante de su acervo cultural”, aclara la investigadora del Grupo Bio-Organizaciones de la Universidad Simón Bolívar.

¿Qué medidas deben tomarse para mitigar los contagios provenientes de animales de cría y también silvestres?
Responde Yani Aranguren Díaz:

Después del trabajo de la Universidad de Hong Kong se han conocido estudios que apuntaron hacia el comercio y el tráfico de animales, con lo que pasamos a otras dos advertencias:

2. Comercio legal e ilegal de especies silvestres

En junio de 2004, al año siguiente del primer brote global de SARS, fue publicada la investigación “Animal origins of SARS coronavirus: possible links with the international trade in small carnivores” (Orígenes animales del coronavirus del SARS: posibles vínculos con el comercio internacional de pequeños carnívoros), cuyos autores fueron Diana Bell, Scott Roberton y Paul R. Hunter, científicos del Centro de Ecología, Evolución y Conservación de la Universidad de East Anglia (Reino Unido).

El estudio llamó la atención sobre las enfermedades zoonóticas (transmisibles de animales a humanos) y su vínculo con el comercio de vida silvestre a nivel mundial. Para ello citaron “un testimonio” del Senado de Estados Unidos que informó que solo ese país, en 2002, las importaciones conocidas de animales salvajes vivos incluyeron más de 38.000 mamíferos, 365.000 aves, 2 millones de reptiles, 49 millones de anfibios y 216 millones de peces.

“Una de las principales lecciones del SARS es que las raíces subyacentes de las enfermedades zoonóticas recientemente emergentes pueden estar en la crisis paralela de biodiversidad, de la pérdida masiva de especies, como resultado de la sobreexplotación de las poblaciones de animales salvajes y la destrucción de sus hábitats naturales al aumentar las poblaciones humanas”, expusieron.

Significa que la responsabilidad de la transmisión de enfermedades zoonóticas no recae en los animales, sino en nosotros, quienes al destruir su habitad y comercializarlos, quedamos expuestos a virus que en un principio eran exclusivamente de ellos.

Elwi Machado Sierra, doctor en Microbiología Agropecuaria, explica que el SARS-CoV-2 deriva de una recombinación genética de varios coronavirus de murciélagos (fenómeno muy común en la naturaleza y principalmente en esta familia viral) y que, en un segundo evento, ese virus se mezcló con otro coronavirus de un mamífero llamado pangolín, el cual es una especie con demanda entre los contrabandistas de especies en Asia, en especial en el sur de China. Este intercambió aleatorio de material genético permitió al SARS-CoV-2 infectar a humanos.

Para el profesor de la facultad de Ciencias Básicas y Biomédicas de Unisimón “si analizamos bien la historia del virus, el murciélago nunca ha tenido la culpa: querer culpar al murciélago es como culpar a una persona de un accidente de carros, de un carro que vendió hace años: el virus se transmite por vía aérea y presentó un huésped intermediario (pangolín) que nada tiene que ver con el murciélago, ni con el humano”.

“Para este caso, a diferencia de lo que la mayoría de personas piensa, el problema no es la ingesta de carne de murciélago o pangolín, es la comercialización de animales (y por supuesto sus virus) que no debería estar en contacto con nosotros”, remarcó Machado.

¿Deben ser los suelos un objeto de estudio para prevenir o detectar la presencia de alguna especie de Coronavirus en Colombia?
Responde Elwi Machado Sierra:

A diario, en el laboratorio de Genética y Biología Molecular de Unisimón se pueden realizar 300 pruebas de la COVID-19.

A diario, en el laboratorio de Genética y Biología Molecular de Unisimón se pueden realizar 300 pruebas de la COVID-19.

3. Destrucción de ecosistemas

El primer paso en el camino de asumir responsabilidades es que los humanos seamos conscientes de que somos la raza dominante y, por ello, nuestras decisiones repercuten en el equilibrio del planeta. De allí surge la importancia de que no satanicemos a los murciélagos o cualquier animal que, por naturaleza, gracias a años y años de evolución, son hospederos o portadores de microorganismos que pueden llegar a ser nocivos en humanos.

“El problema con los murciélagos herradura en Asia no fueron los murciélagos per se, sino la forma como las personas los introdujeron en espacios urbanos, como los mercados, y los manipularon sin seguir prácticas sanitarias apropiadas”, cuestiona Aranguren.

“Los hospederos de la mayoría de los virus conocidos de la familia coronavirus son animales silvestres, como murciélagos y aves, que padecen algunas enfermedades respiratorias y gastrointestinales que en condiciones naturales no han condicionado la supervivencia de las especies”, agrega.

¿Qué decisiones repercuten en el equilibrio del planeta? La destrucción de ecosistemas que hacen parte de su estabilidad, como el bosque seco tropical que predomina en el Caribe colombiano, con el fin de realizar proyectos viales, residenciales, industriales y de otro tipo sin tener en cuenta sus condiciones y qué patógenos (microorganismos que originan y desarrollan enfermedades).

Contrario a lo que pueda pensarse, microorganismos como los virus cumplen funciones de regulación en procesos biológicos de los ecosistemas. Sin su presencia, por ejemplo, habría sobrepoblaciones de especies y la naturaleza no tendría forma de autorregularse.

Aranguren dilucida que, “como todos los patógenos los virus co-evolucionan con sus hospederos y por eso al fragmentar cualquier ecosistema se están alterando sus dinámicas, propiciando la dispersión de patógenos y vectores que pueden generar nuevas enfermedades en humanos y otros animales”.

“Es fundamental conservar y recuperar nuestros ecosistemas, para evitar la propagación de nuevas enfermedades y de las enfermedades ya existentes en nuestro país”, sostiene la bióloga.

4. La bioseguridad para el personal de salud

El SARS y la bioseguridad en Colombia” es un artículo de revisión divulgado en 2004, autoría del profesor Leonardo Briceño Ayala, del Departamento de Salud Pública de la Universidad del Rosario. Este título trata el nexo entre la enfermedad, los trabajadores en salud y la posibilidad de nuevos brotes que amplíen la transmisión.

Parte de la solución a esta problemática pasa por el entrenamiento del personal de salud en técnicas de bioseguridad, que permita hacer frente a patologías infecciosas de manera exitosa”, propuso.

Y por entonces, hace 16 años, enfatizaba en que Colombia debía establecer políticas que permitieran el desarrollo de actividades encaminadas a la contingencia de enfermedades ampliamente conocidas o de nuevas patologías, como el SARS, “de cuyas consecuencias no estamos exentos en el mediano plazo”.

La pandemia actual ha develado fallas de muchos países considerados por la OMS con los “sistemas de salud más débiles”. El médico Felipe Guillén Burgos, director del Centro de Investigaciones Clínicas y Traslacional de Unisimón, dice que Colombia y muchos países no están equipados con elementos necesarios para la protección de sus personales de atención.

“Tenemos déficit de insumos de protección personal para el manejo de pacientes que presenten enfermedades altamente contagiosas. Hay estrategias del Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud que promueven el auto cuidado, sin embargo, sin el equipamiento necesario nuestro personal se verá expuesto y en alto riesgo de contagiarse, enfermar, disminuir el número de personas y, en el escenario más terrible, presentar complicaciones graves de salud”, aseguró Guillén, especialista en Ciencia de Datos y con un posdoctorado en Investigación en Neurociencias.

¿Es suficiente con los recursos que se destinan en Colombia para Ciencia, Tecnología e Innovación (Ctei)?
Responde Felipe Guillén Burgos:

5. Turismo y manifestaciones culturales de masas

En párrafos previos mencionamos que MERS-CoV es una de las tres raíces genéticas que origina el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, siglas en inglés), que en este caso se llama así porque su tipo fue descubierto en Arabia Saudita, en 2012. La OMS reporta que, hasta el 5 de marzo de este año, han muerto 866 personas y se han confirmado contagios de 2.521 personas en 27 países, incluyendo naciones de Europa, Asia y en Estados Unidos.

Sobre su origen se estableció que es zoonótico, principalmente con transmisión de dromedarios (camellos) infectados a humanos y también de persona a persona.

“Es posible que existan otros reservorios animales, pero se han analizado cabras, vacas, ovejas, búfalos, cerdos y pájaros salvajes sin que hayan dado positivo”, informa la OMS.

Además de Arabia Saudita, la presencia del MERS-CoV se ha detectado en camellos de Egipto, Omán, Qatar, África y Asia Meridional. Si bien no recomienda restringir los viajes ni el comercio por esta enfermedad, la OMS sí sugiere que las autoridades de dichos países promuevan entre viajeros el conocimiento sobre el MERS-CoV y sus síntomas.

Hay varios trabajos enfocados en este coronavirus y su vínculo con el turismo de masas que, por razones culturales y religiosas, hay en esa región del mundo. Uno de esos: Middle East respiratory syndrome coronavirus (MERS-CoV): Prevention in travelers (Coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio: prevención en viajeros), producido en 2018 por el Centro Helénico para el Control y Prevención de Enfermedades y la Escuela de Medicina de la Universidad de Atenas.

“Los países deberían centrarse en aumentar la conciencia de los viajeros que visitan amigos y familiares y de los profesionales de la salud, acerca de los pacientes con síntomas respiratorios graves que informan un historial reciente de viajes a la región afectada con MERS-CoV”, recomienda la investigación.


NOTA: Esta recopilación de Iraka, en la que no están todas las advertencias dadas a lo largo de 17 años, consideró destacar cinco relacionadas con nuestras rutinas de vida y la sostenibilidad ambiental: cuidado del medio ambiente, destrucción de ecosistemas, tala indiscriminada de árboles; tráfico, manejo y consumo de animales silvestres; nutrición balanceada, turismo responsable e iniciativas con una visión no solo centrada en el bienestar humano.


PERFIL INVESTIGADOR

Yani Aranguren Díaz

Grupo Bio-Organizaciones

Bióloga. PhD. en Agronomía, Genética y Mejoramiento de Plantas.

Elwi Machado Sierra

Grupo Bio-Organizaciones

Microbiólogo, PhD. en Microbiología Agropecuaria.

Isaac Kuzmar Daza

Grupo de investigación Innovación, Desarrollo y Biotecnología en Salud

Médico, especialista en Antropología Biológica de la Salud, magíster en Biotecnología, Biomedicina, Nutrición Clínica y Administración de Empresas; PhD. en Ciencias de la Salud

Felipe Guillén Burgos

Centro de Investigaciones Clínicas y Traslacional (CICT)

Medico, especialista en Ciencia de Datos, posdoctorado en Investigación.

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