Miembros de la comunidad de San Basilio de Palenque crearon el cortometraje El conejo engañoso, que combina cultura popular, afrodescendencia y memoria en un contexto de desarraigo y desplazamiento.
La cultura popular de las comunidades de San Basilio de Palenque y su vereda La Bonga, en la subregión de los Montes de María, tiene en las nuevas generaciones y tecnologías una oportunidad para preservar sus tradiciones orales, pese al desarraigo y el desplazamiento de los que fueron víctimas en épocas pasadas.
Con más de una década de trabajo etnográfico, una investigación analizó cómo jóvenes palenqueros y bongueros recurrieron a la narración oral y la producción audiovisual para reconstruir vínculos con su territorio, activar la memoria colectiva y dialogar entre generaciones.
“En un contexto marcado por el conflicto armado, la migración forzada y la ruptura de los modos de vida rurales, estas prácticas emergen como estrategias de comunicación intercultural que permiten sostener identidades y saberes ancestrales”, explica Luis Ricardo Navarro Díaz, investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Simón Bolívar.
El estudio se enfocó en El conejo engañoso, un cortometraje de jóvenes de La Bonga con el acompañamiento del Colectivo de Comunicación Kuchá Suto. La pieza retoma el relato oral transmitido por generaciones sobre un “espanto” y lo reinterpreta mediante el lenguaje audiovisual, integrando paisajes, recorridos y voces que remiten a la vereda La Bonga, territorio que sus protagonistas o sus familiares abandonaron hace 25 años a causa del conflicto armado.
“En ese cruce se crea un espacio liminal desde el cual los jóvenes negocian su identidad y su pertenencia, al tiempo que resignifican el territorio como un actor con agencia propia en la construcción de la memoria histórica”, analizan Navarro, Valentina Aduén, del Departamento de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad de Texas, y Diana Barrios Márceles, de la Corporación Comunicación, Territorio y Resistencia.
Para estas comunidades, el territorio no es solo un espacio físico asociado a las actividades agrícolas o la vivienda, sino que también incluye las relaciones simbólicas, afectivas y espirituales. Aunque el desplazamiento forzado fracturó la vida cotidiana y obligó a muchas familias a reubicarse en entornos urbanos, las historias transmitidas por abuelas y abuelos mantienen vivo el vínculo con la tierra. La narración oral, adaptada a formatos audiovisuales y digitales, permite que ese vínculo se actualice y recircule entre generaciones.

“En un contexto marcado por el conflicto armado, la migración forzada y la ruptura de los modos de vida rurales, estas prácticas emergen como estrategias de comunicación intercultural que permiten sostener identidades y saberes ancestrales”.
Territorio y memoria
En el caso de San Basilio de Palenque, reconocido por su historia de resistencia cimarrona y su riqueza cultural, la tradición oral ha sido un pilar para la transmisión de normas, valores y conocimientos. La figura del “embaucador” (o trickster), central en El conejo engañoso, enlaza relatos de origen africano con elementos indígenas y europeos, reflejando la hibridez que caracteriza a la cultura palenquera.
El estudio destaca el carácter intergeneracional del proceso creativo. La elaboración del cortometraje implicó entrevistas caminadas con personas mayores, talleres colectivos, escritura colaborativa de guiones y proyecciones comunitarias. Los espacios sirvieron para recopilar historias, generar diálogos entre quienes vivieron directamente el desplazamiento y quienes heredaron sus consecuencias. En ese intercambio, la tecnología se convierte en una aliada para documentar, ordenar y compartir memorias que de otro modo podrían perderse.
“Cuando los jóvenes toman la palabra y usan el audiovisual para contar historias heredadas, están ejerciendo una forma de comunicación que produce territorio, reconstruye comunidad y permite resistir al borramiento que deja el desplazamiento”, señala Navarro, profesor de los doctorados en Sociedad y Cultura Caribe y Ciencias de la Educación de Unisimón. “Ponen en diálogo la memoria ancestral con lenguajes contemporáneos y demuestran que la tradición no es estática, sino un proceso vivo”.
La investigación aporta además una mirada sobre la comunicación intercultural como una práctica que no se limita al intercambio entre grupos humanos, sino que abarca la relación con el territorio y con actores no humanos presentes en las narraciones. En El conejo engañoso, los caminos, los arroyos y el monte no son simples escenarios: participan activamente en el relato y condensan recuerdos de miedo, refugio y esperanza. Lo audiovisual se convierte en un medio para pensar el lugar desde la experiencia encarnada, más allá del registro histórico.
En un contexto en el que muchas comunidades afrodescendientes enfrentan procesos de urbanización acelerada y pérdida de prácticas tradicionales, el estudio subraya la importancia de apoyar iniciativas culturales lideradas por jóvenes. Estas propuestas no buscan idealizar el pasado ni ofrecer soluciones inmediatas a problemas estructurales, pero sí contribuyen a fortalecer la memoria colectiva y abrir espacios de reflexión sobre el futuro.
Para consultar más sobre esta investigación, puede visitar: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/17513057.2025.2591603#abstract
Los espacios sirvieron para recopilar historias, generar diálogos entre quienes vivieron directamente el desplazamiento y quienes heredaron sus consecuencias.

PERFIL CIENTÍFICO

Filósofo y Comunicador Social. Magíster en Comunicación y Ph. D. en Ciencias Sociales.
Departamento de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Simón Bolívar.

Valentina Aduén
Ph. D. en Comunicación y Periodismo. Es narradora de historias, directora de cine documental e investigadora especializada en métodos mixtos.
Departamento de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad de Texas.

Abogada, especialista en Derecho Constitucional y maestrante en Educación.
Corporación Comunicación, Territorio y Resistencia.
