Esta investigación expone la problemática de salud pública ambiental de La Loma, Cesar, cuya población vive expuesta a residuos de la extracción de carbón a cielo abierto.
Todos los habitantes de La Loma tienen algo en común, y no es per se el hecho de vivir en ese corregimiento de El Paso (Cesar), sino estar expuestos constantemente a un entorno tóxico, capaz de generar un efecto crónico que les puede costar a esas personas y a sus descendientes su salud o, en el más lamentable de los casos, la vida misma.
Nubes de polvillo de carbón que surgen como residuo de la explotación de este mineral son generadas a diario por los cuatro complejos mineros que rodean dicha población. En esta localidad, un grupo de investigación de la Universidad Simón Bolívar fijó su atención y se adentró desde el año 2019 hasta el 2023 para determinar lo que, gracias al aporte de los investigadores que desarrollaron el estudio titulado Análisis de los efectos citotóxicos y genotóxicos en una población crónicamente expuesta a residuos de la minería del carbón, es, lejos de cualquier suposición o mito, una realidad en La Loma que ha sido comprobada científicamente: la minería del carbón tiene un impacto negativo en la salud humana y causa daños irreparables a los ecosistemas naturales.
“Ellos [los habitantes de La Loma] conviven con esa contaminación todo el tiempo”, afirma Grethel León Mejía, Ph. D. en Biología Celular y Molecular de la Universidad Federal de Río Grande del Sur (Porto Alegre, Brasil). La líder del estudio sostiene que, más allá de la motivación científica, el principal propósito de este fue “poder hacer un llamado de atención fuerte” que redunde en el mejoramiento de las condiciones de vida de quienes a diario se enfrentan a esas micropartículas que ―aun siendo casi imperceptibles― tienen la capacidad de quedarse adheridas en los bronquios y bronquiolos, y a partir de ahí seguir un recorrido por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo. “Son tan diminutas, tan micrométricas, pero en esa composición, como tal, esas pequeñas partículas tienen metales pesados”, advierte León.
“Desde que comenzó la explotación minera, hace más de veinte años, nuestra población viene sufriendo con temas respiratorios”.
William Meza, líder comunitario de La Loma.

Impacto genético y celular
En la investigación, que incluyó a 150 personas expuestas que viven en zonas aledañas a las minas de carbón de La Loma y a 120 individuos no expuestos (denominados “controles”), situados en la ciudad de Barranquilla, se observó que los niveles de genotoxicidad o daño en el ADN del grupo expuesto a los residuos de esta actividad minera fueron exponencialmente mayores que los del grupo de control.
A los habitantes de La Loma se les analizó la susceptibilidad o predisposición genética a desarrollar ciertas enfermedades. Esta susceptibilidad está asociada a variaciones en los genes que “pueden influir en la forma en que el cuerpo procesa o responde a factores ambientales, como la exposición a toxinas o la presencia de ciertos patógenos», explica Ornella Fiorillo Moreno, doctora en Genética y Biología Molecular de la Universidad Simón Bolívar. Su tesis se enmarcó en el macroproyecto que tuvo como objetivo evaluar el daño en el ADN, la longitud telomérica y la susceptibilidad genética en individuos crónicamente expuestos a residuos de minería de carbón en dicho corregimiento del Cesar.
En la investigación, realizada en conjunto con la Universidad Federal de Río Grande del Sur (UFRGS) y la Universidad Luterana de Brasil (ULBRA), se analizaron los polimorfismos, que son la presencia de dos o más formas variantes de una secuencia específica de ADN, específicamente variantes en genes de reparación, genes de metabolismo y genes proinflamatorios.
“Desde que comenzó la explotación minera, hace más de veinte años, nuestra población ha estado sufriendo problemas respiratorios, de la piel y muchos otros síntomas que se reflejan a través de la voladura [de carbón]”, expresa William Meza, uno de los líderes de la comunidad que apoyó desde sus inicios el estudio basado en una población expuesta, cuyo rango de edad oscila entre los 12 y los 74 años, y otra no expuesta, entre los 13 y los 71 años.
La comunidad de La Loma vive con una amenaza a su salud que le respira muy de cerca. Según Fiorillo, la toxicidad de estas partículas de carbón “depende de su tamaño y de su propia naturaleza química”, y “la exposición al polvo del carbón induce inflamación alveolar, que puede dar origen a enfermedades pulmonares crónicas” como la neumoconiosis del minero, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y enfisema, entre otras.
150
personas que viven en zonas aledañas a las minas de carbón de La Loma fueron incluidas en la investigación, y 120 individuos no expuestos, situados en la ciudad de Barranquilla.
Los resultados de la investigación demuestran por qué las afecciones más recurrentes que se presentan en la población de La Loma son asma, bronquitis, neumoconiosis y cáncer de pulmón, entre otras enfermedades respiratorias. Por su asociación con la predisposición genética a ciertos tipos de cáncer, todos los polimorfismos que fueron estudiados “tienen una relevancia biológica”, según Fiorillo.
La investigadora destaca que el factor de susceptibilidad puede “aumentar o disminuir el riesgo de una persona de desarrollar una enfermedad en particular”, lo cual a su vez “explica por qué las personas expuestas [a residuos de la minería del carbón] pueden desarrollar determinadas enfermedades y por qué las otras no”.
Otro notable hallazgo del estudio apoyado por Minciencias (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación) es que, en comparación con la población de control localizada en Barranquilla, se evidenciaron telómeros significativamente más cortos en el grupo expuesto de La Loma. Los telómeros son los extremos de los cromosomas, cuya función principal es proteger la integridad de estos durante la división celular y prevenir la pérdida de material genético esencial. En cada ciclo de división celular, los telómeros se acortan, y ese acortamiento progresivo se asocia con el envejecimiento celular; por eso se consideran un marcador de la edad celular.
Dimensionando los resultados obtenidos en este estudio y su asociación con los niveles de genotoxicidad encontrados en las poblaciones expuestas, se observa que las células podrían envejecer más rápido, lo que en consecuencia podría afectar la salud general y aumentar el riesgo de diversas enfermedades. Esto representa una señal de advertencia ante la constante emisión de sustancias dañinas y residuos particulados de carbón que son arrastrados por el viento desde los yacimientos cercanos hasta las casas de La Loma, acortando en diversos sentidos la calidad de vida de sus habitantes.
Pese a su riqueza en recursos naturales, este corregimiento ubicado al noroeste de Colombia tiene un medioambiente pobre que sucumbe todos los días ante el polvo de los residuos del carbón, como el que desprende la mina más cercana, a solo dos kilómetros de distancia.
“La Loma enfrenta una grave crisis en la garantía de un ambiente sano, un derecho fundamental que se ve socavado por la actividad minera del carbón. Esta situación resalta la urgente necesidad de equilibrar el desarrollo económico con la preservación del medioambiente y la salud pública”.
Grethel León Mejía, investigadora líder del proyecto.
Del techo al pecho
Las sábanas que son lavadas y tendidas en los patios de La Loma nunca alcanzan a estar limpias por completo. En la ropa que se extiende al aire, en los objetos que reposan dentro de las viviendas e incluso en las aguas del Ariguaní —afluente del río Cesar que desemboca en El Paso— se encuentra ese material particulado que es emitido durante la explotación de carbón; un fósil que, por ser ampliamente valorado desde finales del siglo XIX por su contenido energético para generar electricidad, es denominado coloquialmente “oro negro”.
Pero ese “oro” le está costando muy caro a la población de La Loma. La proximidad a las minas de carbón representa grandes y negativas consecuencias para la salud de los habitantes de ese lugar. Según explica Álvaro Miranda Guevara, doctor en Genética y Biología Molecular de la Universidad Simón Bolívar cuya tesis está enfocada en determinar los efectos de las nanopartículas de carbón sobre dos tipos de células específicas, empleando ensayos de citotoxicidad y genotoxicidad, se logró “dilucidar que, efectivamente, a diferentes concentraciones de nanopartículas de carbón hay un efecto en esas células que afecta la viabilidad celular y altera el material genético de esta”.
En este estudio, que se realizó in vitro (con el empleo de células que crecieron en un medio de cultivo en el laboratorio), células de piel humana y fibroblastos de pulmón de hámster chino fueron expuestas a partículas muy diminutas de carbón. Para obtener esas minúsculas partículas se utilizó carbón proveniente de La Loma, el cual fue separado con procesos fisicoquímicos. Miranda Guevara explica que fue así como obtuvieron “nanopartículas de carbón; es decir, partículas de carbón de tamaño nanométrico, las cuales utilizamos para exponer a las células que estábamos cultivando, y de esta forma pudimos determinar el efecto que este carbón produce a nivel celular”.
Los hallazgos del análisis in vitro coinciden con lo encontrado en el estudio que se realizó in vivo, o sea, con el análisis de las muestras de sangre y orina de las personas que están expuestas a los residuos de la minería de carbón en La Loma, quienes describen que, cuando llueve, de los techos de las casas ven caer, cual lluvia negra, los residuos del carbón que se desprenden con el agua. Al final, esos desechos tóxicos que circulan con el viento y se posan en el techo terminan en el pecho de quienes habitan en este corregimiento. No se trata de una alegoría, sino de una compleja realidad: en la población de La Loma, la exposición a los compuestos derivados de la minería del carbón comienza antes de los nacimientos y continúa durante todo el ciclo de vida de sus habitantes.
“No estamos hablando de un efecto que sea momentáneo, sino que muchas de las personas que fueron evaluadas en este estudio han nacido, crecido y se han reproducido allí… Es un efecto crónico”, argumenta León Mejía sobre la situación que se constituye en una peligrosa constante para una población vulnerable, no solo por la preocupante problemática que en términos de medioambiente y salud enfrenta, sino también porque está ubicada en una zona que durante mucho tiempo ha sido presa del conflicto armado en Colombia, flagelo que ha repercutido en el desarrollo del pueblo.

El mayor logro
Vivir en un ambiente sano es un derecho fundamental que en La Loma no se cumple. Más allá de lo que representa científicamente, esta investigación es un puente robusto para comunicar las dificultades de una población que subsiste en medio de un entorno degradado que produce consecuencias perjudiciales. “Con esta investigación no queremos ser jueces, buscamos que esta comunidad sea tenida en cuenta para que tenga mejores condiciones de vida”, manifiesta Fiorillo.
El equipo científico y la comunidad de La Loma hacen un llamado conjunto para que se halle un equilibrio a corto y largo plazo entre las ganancias económicas de la industria minera y la salud humana y ambiental. Aunque han sido publicados tres artículos científicos en revistas Q1, basados en los hallazgos de este estudio, la investigadora Grethel León no considera que esos papers sean su mayor logro. “Para mí, el mayor logro es volver a La Loma y ser recibida por sus habitantes con la amabilidad que los caracteriza. Que muestren tanto agradecimiento y confianza en mí al participar en este estudio”, afirma con emoción.
“Para nosotros, ese estudio fue demasiado importante”, expresa William Meza, un líder comunitario que desde La Loma le advierte al mundo y en especial al Estado que tenga “mucho cuidado” con las licencias que les otorgan a las empresas mineras que llegan a los territorios “con grandes ideas para ellas, pero no para la población… Con estos problemas que tenemos nosotros, el mundo debe abrir un espacio y mirar lo que traen [las compañías mineras] para nuestras comunidades; traen trabajo, pero lastimosamente también traen mucha desgracia”.
Para consultar más
Grethel León-Mejía, Mónica Cappetta, Ana Letícia Hilário Garcia, Ornella Fiorillo-Moreno, Paula Rohr, Amner Muñoz-Acevedo, Álvaro Miranda-Guevara, Milton Quintana-Sosa, Wilner Martinez-Lopez, João Antonio Pêgas Henriques, Juliana da Silva, Global DNA methylation and its association with genetic instability and exposure to inorganic elements and polycyclic aromatic hydrocarbons in coal mining dust, Mutagenesis, 2025; geaf010, https://doi.org/10.1093/mutage/geaf010.
“Con esta investigación no queremos ser jueces, buscamos que esta comunidad sea tenida en cuenta para que tenga mejores condiciones de vida”.
Ornella Fiorillo Moreno, investigadora.
PERFIL CIENTÍFICO

Grupo de Investigación en Genética (G=I=G), categoría A1 de Minciencias.
Bióloga. Ph. D. en Biología Celular y Molecular.

Grupo de Investigación en Genética (G=I=G), categoría A1 de Minciencias.
Médica. Ph. D. en Genética y Biología Molecular de la Universidad Simón Bolívar.

Álvaro Miranda Guevara
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G), categoría A1 de Minciencias.
Biólogo, profesor del programa de Química y Farmacia, y Ph. D. en Genética y Biología Molecular de la Universidad Simón Bolívar
