“Debemos estimular a nuestros hijos y jóvenes a tener redes de apoyo”

 Entrevista con la profesora Yolima Alarcón Vásquez, directora del programa de Psicología de Unisimón, coautora de investigaciones y del primer ‘Manual de intervención: prevención del riesgo suicida en adolescentes’ publicado en Colombia. 

Por Germán Corcho Tróchez

Profesora, Ph.D. en Psicología e investigadora especializada en temas de familia y jóvenes. Yolima Alarcón Vásquez es una voz autorizada para hablar de los contextos contemporáneos que afronta la juventud, en medio de una sobrexposición mediática como pocas veces vista debido a las redes sociales y entornos que tienden a banalizar las relaciones interpersonales, los problemas económicos y las rupturas amorosas, entre otras vivencias.

“Pedir ayuda es lo que debemos garantizar mínimamente para cada joven de hoy, es una práctica que debemos promover y lo hacen y no prestamos la atención adecuada, podemos hacer que esa persona pierda la oportunidad de solucionar sus problemas”, asegura Alarcón, directora del programa de Psicología de la Universidad Simón Bolívar y coautora de múltiples investigaciones, entre esas la que produjo el primer ‘Manual de intervención: prevención del riesgo suicida en adolescentes’ publicado en Colombia.

¿Qué se ha evidenciado en los estudios más recientes sobre contextos familiares en los que ha participado?
Hemos explorado el carácter de las relaciones y el establecimiento de normas en las familias, especialmente en el departamento del Atlántico, encontrando un patrón: el 50% de las familias son ubicadas como no relacionadas, quiere decir que las relaciones, la comunicación y la manifestación de afecto son limitadas, lo cual puede afectar el desarrollo socioemocional de los hijos. Por otro lado, casi un 65% de familias tienen adaptabilidad caótica, es decir, deficiencias en el establecimiento de normas, lo cual evita que los jóvenes tengan un marco de normas en el cual moverse.

¿Y sobre el comportamiento de los jóvenes?
En el 2019 participé en una investigación exploratoria sobre los conocimientos, las creencias y actitudes del personal de salud y los jóvenes universitarios sobre el comportamiento del suicidio. Pudimos identificar altos niveles de estigma y rechazo hacia este comportamiento suicida, y poco conocimiento y capacidad de intervención al respecto. Estos resultados son muy importantes porque nos invitan a desarrollar estrategias de prevención adecuadas que contribuyan a disminuir este problema de salud pública a nivel mundial.

Frases como “cógela suave”, “relájate” y “no le des mente” no ayudan, sino que invalidan o restan importancia a algo que para la otra persona puede ser transcendental: pedir ayuda. A propósito, la Unicef amplificó las voces de 8.444 adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años en nueve países que no solo expresaron sus sentimientos en respuesta a los primeros meses de la pandemia, sino que encontró que dos de cada cinco jóvenes no pidieron ayuda para su bienestar mental, a pesar de que tres de cada cuatro sintieron la necesidad. Para pedir ayuda se requiere una red de apoyo social y es lo que debemos garantizar mínimamente para cada joven de hoy, es una práctica que debemos promover y si el joven lo hace y no prestamos la atención adecuada, podemos hacer que esa persona pierda la oportunidad de solucionar sus problemas.

La profesora e investigadora Ph.D., Yolima Alarcón Vásquez, conversa con un grupo de estudiantes en la sede 1 de la Universidad Simón Bolívar.

“En 2019, en una investigación pudimos identificar altos niveles de estigma y rechazo hacia este comportamiento suicida, y poco conocimiento y capacidad de intervención al respecto”.

¿Cómo inciden las redes sociales y la sobrexposición mediática?
Todos los excesos son malos. Si las redes sociales se vuelven el único medio de socialización de un joven, por supuesto que generará un impacto negativo. Si un joven deja de sentir placer por ir al parque del barrio con sus amigos, de jugar en el recreo con sus compañeros, de salir con sus padres a dar un paseo y prefiere estar en las redes sociales o en contacto virtual a través de los juegos, puede ir perdiendo sus habilidades de socializar y sus posibilidades de establecer redes de apoyo social.

Debemos estimular y preocuparnos porque nuestros hijos y también nuestros jóvenes tengan redes de apoyo. Recomiendo a los padres estimular en sus hijos el establecimiento de amistados y propiciar espacios de socialización con sus amigos, no importa si son pocos. La psicología ha hecho aportes en la comprensión de la importancia del apoyo social, los estudios han demostrado su efectividad en la solución de numerosos problemas, así como sus efectos positivos sobre el bienestar y el ajuste psicosocial de las personas. El apoyo social es un instrumento importante para promocionar y mejorar el bienestar de nuestros jóvenes, tiene como base las relaciones sociales y, para el caso de los jóvenes, es muy importante la relación con sus pares, además de la familia.

¿Son suficientes las medidas tomadas para afrontar esta problemática de salud pública que representa el suicidio, con énfasis en la juventud?
Hace algunos años colaboré en un estudio en el que participaron 255 jóvenes universitarios y nos informaron las estrategias para generar bienestar, mencionando algunas como: establecimiento y cumplimiento de metas, el optimismo, el goce, el disfrute, prestar un servicio, tener relaciones personales y el pedir ayuda. Estos resultados coincidieron con el estudio de la UNICEF que mencioné previamente.

Esto nos invita, además de la importancia de escuchar a los jóvenes, a diseñar programas de intervención con base en la psicología positiva y la promoción del bienestar, que fortalezcan los factores protectores y seamos más proactivos porque tendemos a reaccionar y centrarnos en atender los factores de riesgo. Si bien esto último es importante, lo primero puede ser más efectivo y con mayor permanencia en el tiempo.

¿Están siendo preparados los profesionales de Psicología para atender esta realidad?
Nuestros estudiantes y los de la mayoría de los programas de Psicología en el país realizan una práctica clínica obligatoria. Está plenamente reglamentado en la medida en que no pueden ser consideradas opcionales u optativas porque se considera al psicólogo un profesional privilegiado de la salud en el desarrollo de competencias en evaluación e intervención, así como de habilidades clínicas. Solo así es como, una vez graduados, pueden trabajar en campos asistenciales y de la salud, y garantizar el bienestar de los usuarios.

Dentro de las prácticas formativas o que se dan al interior del aula, también se trabajan en estos temas y preparamos a los estudiantes antes de salir a prácticas profesionales. Por ejemplo, en Unisimón articulamos estas prácticas a programas liderados desde Bienestar Universitario que apuntan a la promoción de la salud mental y a proyectos de extensión social y de investigación del Centro de Investigación e Innovación social José Consuegra Higgins.

“Recomiendo a los padres estimular en sus hijos el establecimiento de amistades y propiciar espacios de socialización con sus amigos, no importa si son pocos. La red de apoyo social con la que cuenta un joven juega un papel importante”.

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