Especialistas en fisioterapia e ingeniería son las mentes detrás del Sistema de Evaluación de Fuerza Muscular (SEFUM), creado en el Centro de Inteligencia Artificial y Robótica de la Universidad Simón Bolívar, AudacIA.
Por Germán Corcho Tróchez
Las nuevas tecnologías abarcan aspectos del deporte que van desde las decisiones en un partido y los fichajes hasta el rendimiento físico. El Comité Olímpico de Estados Unidos contrató servicios de Microsoft y Amazon para optimizar planes de entrenamiento, obtener métricas diarias y personalizar dietas de sus atletas en los Juegos de París 2024, según las metas, la genética y las necesidades individuales.
Siguiendo esas tendencias, un equipo de especialistas en fisioterapia e ingeniería crearon el Sistema de Evaluación de Fuerza Muscular (SEFUM), que también predice riesgos de lesiones, en el centro de investigación en inteligencia artificial y robótica de la Universidad Simón Bolívar AudacIA
La idea le surgió hace cinco años al profesor Raúl Polo Gallardo, Ph. D. (c) en Ciencias de la Salud, al fijarse en los métodos de preparación y cuidado de los jugadores de la NBA. “Vi que les evaluaban la fuerza con una plataforma, empecé a investigar y les pedí a los ingenieros que revisaran una board (tarjeta madre) de una consola de videojuegos”, cuenta. “En laboratorio supimos que tiene sensores para detectar movimiento y así empezamos a trabajar”.
Los sistemas validados en el mercado mundial valen más de $1.000 millones y evalúan hasta 26 parámetros. El SEFUM, con un presupuesto menor, consta de dos plataformas portátiles que no usan cables ni marcadores anatómicos, sino sensores de alta calibración, y arroja datos de hasta ochenta variables.
Una de las plataformas se llama Jumptech: dos tapetes sensibles que detectan datos del salto, como tiempo de suspensión en el aire, simetría entre las piernas, aterrizaje y cuánto rebote absorben los músculos al regresar al suelo (fuerza excéntrica). La otra es Nomid, donde cada atleta se arrodilla y, con los tobillos sujetados, inclina el torso recto hacia adelante desde la cadera hasta los hombros, movimiento que permite contabilizar la fuerza ejercida y el rendimiento de los isquiotibiales (músculos posteriores del muslo).
“SEFUM permitirá a los departamentos médicos enfocarse en la necesidad de cada atleta”, destaca Reynaldo Villarreal González, director de AudacIA. “Estamos revolucionando el rendimiento deportivo con máquinas impulsadas por inteligencia artificial que establecen los nuevos estándares en la evaluación del riesgo de lesiones”.

“Estamos revolucionando el rendimiento deportivo con máquinas impulsadas por inteligencia artificial que establecen los nuevos estándares en la evaluación del riesgo de lesiones”.
Reynaldo Villarreal González, director de AudacIA
Alto rendimiento y recuperación
El SEFUM ha sido validado con 72 futbolistas: 46 categoría sub-20 y las 26 jugadoras profesionales del Junior F. C., quienes fueron evaluadas en la sede deportiva Adelita de Char, en el corregimiento de Salgar (Atlántico), adonde fueron trasladados los equipos.
Al final de las pruebas, el sistema arrojó más de 5.700 parámetros de fuerza y salto. “Estamos hablando de una herramienta que ayuda a que los departamentos médicos tomen medidas que prevengan o minimicen los riesgos de lesiones y mejoren el rendimiento atlético”, dice Luisa Galeano Muñoz, profesora de Biomecánica y magíster en Actividad Física y Salud.
Para cualquier atleta, su preparación física determina el éxito de su desempeño en una temporada. Eso incluye la salud de sus músculos y sus cualidades. En el fútbol, la fuerza y la capacidad del salto inciden en otras capacidades como la biomotricidad, la pegada de balón, la atajada, la reacción y la resistencia a una mayor cantidad de tiempo de competencia.
Los algoritmos de predicción de SEFUM han sido entrenados con historias clínicas de lesiones en los isquiotibiales, los músculos que más se resienten entre los futbolistas. El impacto de este sistema podrá verse en la recuperación en medio de las competencias y las estrategias para reducir las probabilidades de que los jugadores sufran o recaigan en lesiones.
“Con partidos cada dos, tres o cuatro días, para el manejo de lo que se denomina cargas, cada jugador es testeado antes y 24 horas después de los partidos para conocer la tasa de pérdida de fuerza y luego, a las 48 horas y 72 horas, para establecer si se recuperó o no”, expone Polo.
Los análisis con SEFUM seguirán para que acumule información, detecte más patrones de similitud y adquiera mayor precisión.
“Es una herramienta que ayuda a que los departamentos médicos tomen medidas que prevengan o minimicen los riesgos de lesiones y mejoren el rendimiento atlético”.
Luisa Galeano Muñoz, magíster en Actividad Física y Salud
Deporte y big data
El análisis de datos revolucionó el deporte, en especial la preparación física. Si antes se trazaban planes grupales, ahora el foco es el rendimiento individual, para conocer con el mayor detalle posible el rendimiento de los jugadores, los equipos y hacer predicciones.
También determina millonarias negociaciones. En 2021, el mediocampista belga Kevin De Bruyne usó el análisis de sus datos en la cancha para demostrar su importancia y renovar un contrato millonario con el Manchester City hasta 2025. Al negociar con las directivas, exhibió su aporte de 65 goles y 101 asistencias en 255 partidos durante los cuales ganaron ocho títulos. ¿Qué ocurrió? De 400.000 euros semanales pasó a devengar 462.000, poco más de $1.900 millones.

PERFIL CIENTÍFICO

Luisa Galeano Muñoz
Grupo Muévete Caribe y Centro de Investigaciones Cardiodiagnóstico S. A. – Fundación del Caribe para la Investigación Biomédica
Fisioterapeuta, magíster en Actividad Física y Salud.

Raúl Polo Gallardo
Grupo de Investigación en Nefrología. Categoría A1 de Minciencia.
Fisioterapeuta. Ph. D. en Ciencias de la Salud, investigador y profesor de Fisiología del Ejercicio.

Reynaldo Villareal González
Director del Centro de investigación, desarrollo tecnológico e innovación en Inteligencia Artificial y Robótica – AudacIA
Ingeniero de sistemas. Magíster en Gestión del Emprendimiento Tecnológico, Ph.D. en Gestión de la Tecnología y la Innovación.

