Acuaponía, la sinergia de un pequeño ecosistema

Un proyecto en el departamento del Atlántico es pionero un combinar esta técnica, que integra la acuicultura y la hidroponía, con el uso de energía solar. Su propósito es generar alternativas de sostenibilidad y economía circular en negocios rurales.

Por Germán Corcho Tróchez

Un sistema acuapónico acoplado a un estanque en tierra se validó por primera vez en Colombia, en la estación piscícola del Bajo Magdalena de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), ubicada en el municipio de Repelón (Atlántico).

“No hay registros académicos de que en Colombia se haya desarrollado un proyecto con el modelo como el nuestro, 100% con energía solar”, comenta Andrés Felipe Martínez, director del proyecto e ingeniero experto en el área acuícola de la Fundación Agrotech BMA, que ejecutó el convenio 361 con la Aunap y el Grupo Bio-Organizaciones de la Universidad Simón Bolívar.

Revistas especializadas como RedicinaySa, de la Universidad de Guanajuato (México), explican que la acuaponía es un sistema de recirculación acuícola que, por medio de acción bacteriana, convierte los desechos de organismos acuáticos en nutrientes para el crecimiento de las plantas. Además, su consumo de agua es menor frente a los sistemas acuícolas convencionales, cultivos hidropónicos y cultivos en tierra a cielo abierto.

La acuaponía es una especie de pequeño ecosistema que integra la cría de peces (acuicultura) y al tiempo utiliza el agua residual de nutrientes que impactan el cultivo de plantas. Todo en una misma técnica que da un mejor aprovechamiento al agua y reduce el impacto ambiental de la producción pesquera y agrícola.

En Repelón, las aguas de un estanque de 200 metros en tierra –donde se cultivaron mojarras loras y bocachicos– fueron sometidas a un proceso de biofiltración. Luego, por medio de tuberías, irrigaron con nutrientes bioprocesados una cama de cultivo de maíz y vetiver. Al final, el agua regresó más limpia al estanque, lo que permitiría que negocios rurales combinen sostenibilidad y economía circular.

La iniciativa se extendió durante cinco meses y servirá de referencia para fomentar la acuaponía en otros municipios del país.

Antecedentes de la acuaponía
Los orígenes de la acuaponía se relacionan con las ‘chinampas’, la técnica de cultivo que practicaba la civilización Azteca en islas agrícolas creadas en lagunas. También se le vincula con los arrozales situados en campos inundados, habitados por peces, en el sur de China y Tailandia. La acuaponía contemporánea, sin embargo, se atribuye a trabajos del Instituto de Nueva Alquimia y de la Universidad de Carolina del Sur.

Producción limpia
Los resultados del proyecto de Agrotech, Unisimón y la Aunap, que fueron presentados en febrero último, demostraron que la acuaponía tiene una eficiencia similar a los modelos convencionales. El plus es que este modelo productivo no afecta al medioambiente ni requiere del uso de nutrientes sintéticos y plaguicidas o antibióticos, los cuales inciden en la calidad del agua y los productos.

Al cuarto mes de la iniciativa en Repelón fueron cultivados 8,5 peces por metro cuadrado de espejo de agua, a diferencia de un estanque meramente acuícola que en promedio cultiva de 2 a 4, y la producción de 1.350 tilapias criadas en estanque alcanzó los 477 kilogramos, con una supervivencia del 79%, y de 350 bocachicos se obtuvieron 336 peces con supervivencia del 96%.

El biólogo marino Germán Lozano Beltrán, profesor e investigador del Grupo Bio-Organizaciones, contextualizó cómo en las últimas dos décadas han surgido voces expertas que cuestionan la acuicultura debido al deterioro de las aguas y los suelos.

“La integración de la acuicultura y la hidroponía genera la acuaponía, con la meta de que las aguas efluentes de la acuicultura tuvieran una utilidad visible y viable para disminuir los impactos del vertimiento de aguas servidas de la acuicultura”, dice.

Sumado a una producción limpia, la acuaponía es una tecnología que potencia la productividad: cuánto alimento se obtiene por cada metro cúbico de agua. Así, por ejemplo, un cultivo tecnificado de ají genera unos 8 kilos bajo un modelo hidropónico, en tanto que un acuapónico alcanza hasta 20 kilos.

“El agua llega a las raíces de esos vegetales acelerando el crecimiento y desarrollo de los cultivos”, indica el profesor Lozano.

Bio-Organizaciones de Unisimón también aportó su capacidad a través de los microbiólogos Zamira Soto Varela y Hernando Bolívar Anillo, con la colaboración del practicante del programa de Microbiología, Moisés Badillo, responsables del análisis microbiológico del agua, y la administradora de empresas Ana Elvia Gutiérrez, quien se enfocó en los beneficios económicos del proyecto.

Por medio de tuberías, las aguas del estanque irrigaron con nutrientes bioprocesados una cama de cultivo de maíz y vetiver.

La energía solar
El panel solar en la estación de la Aunap en Repelón suministró energía a un aireador que aumentó el oxígeno de los peces en el estanque de agua y a la motobomba que, a través de tubos, condujo el líquido a los tanques donde se realizó el proceso de biofiltración mediante el uso de bacterias nitrificantes y denitrificantes. Esto es lo que se cataloga acción bacteriana.

Ese proceso evita la eutrofización, que ocurre cuando hay altas concentraciones de nutrientes como nitrógeno y amonio, lo que reduce los niveles de oxígeno. Al ocurrir, el agua se torna espesa y con un color verde. Todo lo anterior repercute en que la acuaponía también sea una técnica que permite trabajar altas densidades que mejoran la producción acuícola.

El ingeniero Martínez precisa que en el proyecto en Repelón se cultivaron 8,5 peces por metro cuadrado de espejo de agua, a diferencia de un estanque meramente acuícola que maneja un promedio de 2 a 4 peces por metro cuadrado de espejo de agua.

“Estamos abriendo las puertas a un modelo de acuaponía diferente del que llegó al país, con la posibilidad de reducir costos de inversiones y generar alternativas de adaptación tecnológica bajo las condiciones propias de nuestro territorio”, destaca.

Al cuarto mes, el proyecto en Repelón logró:
• 8,5 peces cultivados por metro cuadrado de espejo de agua, a diferencia de un estanque meramente acuícola que en promedio cultiva de 2 a 4
• De 1.350 tilapias criadas en estanque, alcanzó los 477 kilogramos con una supervivencia del 79%
• De 350 bocachicos criados en estanque, se obtuvieron 336 peces con supervivencia del 96%.

 

PERFIL INVESTIGADORES

Andrés Felipe Martínez

Director del proyecto y experto en el área acuícola de la Fundación Agrotech BMA

Ingeniero de Producción Agroindustrial.

Germán Lozano Beltrán

Grupo Bio-Organizaciones 
Categoría A1 de Minciencias

Biólogo marino y máster en Acuicultura Marina.

Zamira Soto

Zamira Soto Varela

Grupo Bio-Organizaciones
Categoría A1 de Minciencias

Microbióloga, Ph. D. en Recursos Agroalimentarios.

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