Unisimón ha obtenido tres con propuestas de tecnología, medicina, biogenética: un modelo que mejora el rendimiento de drones submarinos tipo ROV, un recubrimiento antibacteriano de uso industrial y una técnica para diagnosticar y monitorear la nefritis lúpica. ¿Esto de qué sirve?
Las universidades son fábricas de la economía del conocimiento y las patentes, un mecanismo para que los conocimientos generados puedan utilizarse en los sectores productivos.
“La investigación tiene un propósito mucho más noble que buscar patentes, que es solucionar problemas. Si de este propósito se puede obtener una materia patentable, ideal porque, además de que genera prestigio, da la posibilidad de explotación comercial y generar recursos económicos”, destaca Fredy Sánchez Merino, director de Innovación de la Universidad Simón Bolívar.
Un registro de patente en la comunidad científica es consecuencia de una investigación fundamentada, cuyos resultados son novedosos y aportan a la solución de una problemática.
Soluciones como las que investigadores de Unisimón tramitaron con éxito ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC): un modelo que mejora el rendimiento de drones submarinos tipo ROV, un recubrimiento antibacteriano de uso industrial y una técnica para diagnosticar y monitorear la nefritis lúpica.
Dron submarino mejorado
Omar Abril-Howard y los ingenieros Reynaldo Villarreal González, Juan Pestana Niebles y Carlos Ochoa Pertúz son autores del “mecanismo de ajuste de motores para vehículos submarinos de operación remota para aprovechamiento de empuje de motores”, con vigencia por 10 años hasta 2029.
“Patentamos un modelo que resuelve dos necesidades: la mejora de los ROV para navegar en los ríos y los ajustes a su capacidad para sortear las corrientes marinas que suelen causar, en un 80% de las veces, la suspensión de las operaciones dice Abril-Howard.
La particularidad está en las placas laterales del dron Drag-ROV que, ajustadas a motores, permiten mayor movilidad y aprovechar toda la fuerza, aumentan el empuje y, con la cubierta de protección superior unida a un flotador, puede maniobrar de forma ascendente, descendente y hacia adelante.
Drag-ROV puede sumergirse a profundidades de hasta 100 metros. Fue construido por Abril-Howard en una de las ediciones de Probeta, programa de la Alcaldía de Barranquilla y Apps.Co del Ministerio de las TIC, ejecutado por MacondoLab, centro de crecimiento empresarial e innovación de Unisimón.
“Estos drones por lo general son construidos con sistemas estáticos; nosotros creamos uno de agarre de motores para que gire y se desplace con la corriente o en contra, pues en los ríos las corrientes son fijas y en el mar pueden variar”, detalla Villarreal, director del Laboratorio de Prototipado de MacondoLab.
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Las solicitudes de patentes de invención y modelos de utilidad que recibió el año pasado la SIC, la mayoría de universidades.
Recubrimiento antibacteriano
La iniciativa es un recubrimiento que evita la formación de biopelículas bacterianas en superficies, un trabajo de Antonio Acosta Hoyos, Nataly Galán Freyle y Jorge Leyva Rojas, profesores e investigadores de la Facultad de Ciencias Básicas de Unisimón.
“Es muy complicado trabajar esas biopelículas bacterianas con medicamentos, dado los altos niveles de resistencia en estas comunidades bacterianas y posibles efectos secundarios en la persona o el producto”, explicó Leyva.
La propuesta se titular ‘Recubrimiento antibacteriano que comprende una dispersión de nanopartículas metálicas y/o magnéticas funcionalizadas con grupos hidroxilo, amino, carboxilo o tiol unidas a péptidos derivados de bacteriófagos’. Su aplicación inicial está en las industrias de alimentos y dispositivos médicos.
El recubrimiento es una preparación líquida de nanopartículas que se fija en la superficie y es funcional porque puede elegirse su compuesto: hidróxilo, amino, carboxilo o tiol. El escogido se une con péptidos extraídos de bacteriófagos (virus que infectan bacterias) presentes en la naturaleza.
“A diferencia de una patente que solo utilice nanomateriales, esta es más segura para la salud humana porque se disminuye la toxicidad al combinarse con moléculas orgánicas que están en nuestro entorno, como proteínas, péptidos y fagos”, destacó Galán, Ph.D. en Química Aplicada.
Según la SIC, tiene nivel inventivo porque no se había patentado un recubrimiento antibacteriano de esta clase y con evidencia de que es efectivo: en los ensayos, inhibió el crecimiento de cultivos de bacterias E.coli colocados en láminas de vidrio, durante 6, 12 y hasta 24 horas.
Diagnóstico y monitoreo de la nefritis lúpica
Una nueva alternativa en el diagnóstico y monitoreo de la nefritis lúpica, mediante procedimientos no invasivos. La patente se titula ‘Métodos in vitro para el diagnóstico y monitoreo del daño renal en pacientes con lupus eritematoso sistémico empleando una combinación de microRNAs circulantes’.
Sus creadores son el médico Gustavo Aroca Martínez, y los biólogos Elkin Navarro Quiroz y Lisandro Pacheco Lugo, profesores e investigadores del Grupo de Nefrología de Unisimón.
El método es innovador porque no exige tomar una fracción del riñón (biopsia renal), sino que analiza cinco microRNAs detectables en biofluídos como saliva, sangre periférica u orina: miR-221-5p (SEQ ID NO: 1), miR-380-3p (SEQ ID NO: 2), miR-556-5p (SEQ ID NO: 3), miR-758-3p (SEQ ID NO: 4) y miR-3074-3p (SEQ ID NO: 5).
“Queremos utilizar un grupo de pequeñas moléculas de ácidos nucleicos como biomarcadores de daño renal, las cuales pueden ser obtenidas en procedimientos sencillos como la toma de una muestra de sangre, orina o saliva”, comenta Pacheco. “Pretendemos que estos pacientes con nefritis lúpica no tengan que sufrir biopsias renales sucesivas para monitorear la evolución del daño renal”.
Los microRNAs son moléculas que participan en casi todos los procesos celulares y sus alteraciones se asocian a enfermedades, incluidas las renales. Para este método cumplen la función de biomarcadores.
“Demostramos que estos cinco microRNAs pueden ser usados para diagnosticar la nefritis lúpica de forma temprana, con una muy buena sensibilidad y especificidad, disminuyendo el riesgo que trae la biopsia renal”, explica Navarro.
La técnica abre la posibilidad de descubrir si otras moléculas microRNAs tienen utilidad en el tratamiento de otras enfermedades.
PERFIL INVESTIGADORES

Nataly Galán Freyle
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G). Categoría A1 de Minciencias.
Licenciada en Química. Ph.D. en Química Aplicada.

Carlos Ochoa Pertúz
Director del programa de Ingeniería Mecatrónica.
Grupo de Innovación, Tecnología y Salud. Categoría A de Minciencias.
Ingeniero Electrónico. Magíster en Sistemas y Computación.

Gustavo Aroca Martínez
Líder del Grupo de Nefrología. Categoría A1 de Minciencias.
Médico internista y nefrólogo. Ph.D. en Investigación y Docencia.

Jorge Leyva Rojas
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G). Categoría A1 de Minciencias
PhD. en Biología. Posdoctor en Ingeniería de Proteínas.

Elkin Navarro Quiroz
Grupo de Nefrología. Categoría A1 de Minciencias.
Biólogo, Ph.D. en Biomoléculas y líder en innovación del MIT.

Omar Abril-Howard
CEO de Sepia ROV
Diseñador Industrial.

Antonio Acosta Hoyos
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G). Categoría A1 de Minciencias.
Bioquímico, microbiólogo e inmunólogo. Posdoctor en Bioquímica y Biología Molecular

Reynaldo Villarreal González
Grupo Gestión de la Innovación y el Emprendimiento.
Ingeniero de sistemas. Candidato a magíster en Gestión del Emprendimiento Tecnológico.

Lisandro Pacheco Lugo
Grupo de Investigación en Genética (G=I=G). Categoría A1 de Minciencias.
Biólogo, Ph.D. en Bioquímica y Biología Molecular.
Director del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Vida (CICV).

Juan Pestana Nobles
Grupo Gestión de la Innovación y el Emprendimiento. Categoría A1 de Minciencias.
Ingeniero de Sistemas. Maestrante en Gestión del Emprendimiento.

