La violencia de género y el confinamiento

Violencia de Genero

En video conversatorio organizado por Unisimón, expertas de Colombia, Bolivia, Venezuela, México, España y ONU Mujeres analizaron los efectos de la pandemia sobre las agresiones físicas y sexuales contra las mujeres.


Una de las caras ocultas de la pandemia del covid-19 son las mujeres víctimas de violencia física, emocional y sexual. El factor común en diferentes países latinoamericanos ha sido el aumento de llamadas a las líneas telefónicas dispuestas por las autoridades de cada país para recibir denuncias de agresiones y abusos.

“Hasta el 23 de abril, en el departamento del Atlántico se han incrementado un 280% las llamadas de mujeres por caso de violencia en el hogar. Y hay que tener en cuenta que la cifra invisible en estos casos tiende a ser muy alta”, dijo María Nohemí González, profesora investigadora de la Universidad Simón Bolívar y coordinadora de la Red Iberoamericana en Ciencias Sociales con Enfoque de Género (RED-HILA).

Las cifras de esta problemática en Colombia y otros territorios fueron expuestas durante la VI Jornada de Innovación Investigativa de la red, realizada del 4 al 8 de mayo por medio de videoconferencias en las que se analizó la temática ‘Confinadas, mas no silenciadas: Género y covid-19’.

Intervinieron Karen Esmeralda Rivera (México), Ph.D. en Estudios Sociales; Gioconda Diéguez (Bolivia), obstetra con máster en Género, Identidad y Ciudadanía; Marianny Sánchez, vinculada al Área de Eliminación de Violencia contra las Mujeres de la ONU para Colombia; y la politóloga Dhayana Fernández-Matos, del grupo de investigación Estudios de Género, Familias y Sociedad de Unisimón.

La invitada especial fue la abogada española María Acale Sánchez, delegada del rector de la Universidad de Cádiz para implementar Políticas de Igualdad e Inclusión. Es reconocida por su experiencia en el abordaje criminológico de la violencia de género y sus análisis permanentes de procesos judiciales muy recordados en España como ‘La Manada’, el sonado caso de cinco hombres condenados cada uno a 15 años de prisión por la violación en 2016 de una joven durante las Fiestas de San Fermín, en Pamplona.


280%
Se incrementaron las llamadas de mujeres por caso de violencia en el hogar, en el departamento del Atlántico, hasta el 23 de abril.


 

La impunidad y su “mensaje” al agresor
El mal funcionamiento de los sistemas de protección estatales agrava la vulnerabilidad de las mujeres que sufren maltratos. La razón no es otra: sus agresores en casa son esposos, hermanos, papás u otros familiares.

“Los índices de criminalidad han disminuido, excepto la violencia contra las mujeres y, en ese escenario, la impunidad manda un mensaje al agresor y en general a la sociedad: que la violencia contra las mujeres en los espacios domésticos está permitida”, enfatizó Fernández-Matos.

También citó la situación de Venezuela: 88 feminicidios, de enero hasta mayo. “Si creemos en las cifras del Estado venezolano sobre la pandemia, han muerto más mujeres por violencia de género que por el covid-19, para contextualizar la magnitud y la gravedad de lo que vivimos”.

El contexto colombiano mostraba 2.6 veces más contactos a la línea telefónica 155, entre el 25 de marzo y el 23 de abril: 3.951 frente a 1.500 en ese periodo del año pasado. Medicina Legal reportó que, en ese mismo tiempo, 64 mujeres fueron asesinadas el año pasado y 81 este año.

Sánchez, de ONU Mujeres, dijo que se “pone de manifiesto lo que el Secretario General de Naciones Unidas ha venido repitiendo: la violencia contra las mujeres no solo ocurre en el contexto del conflicto, la guerra y el espacio público, sino sobre todo en el hogar”.


El contexto colombiano mostraba 2.6 veces más contactos a la línea telefónica 155, entre el 25 de marzo y el 23 de abril: 3.951 frente a 1.500 en ese periodo del año pasado.


Las cifras conocidas… y el silencio
Las estadísticas reflejan un impacto en diferentes modalidades de violencia de género, debido al confinamiento obligatorio decretado en los países para reducir el contagio del coronavirus.

El informe trimestral del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad de México reportó que de enero a marzo hubo 244 probables feminicidios. “Este número, respecto a 2019, representó un aumento del 1.6%”, señaló Rivera.

Según la experta de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México, las cifras oficiales evidencian que, después de que en marzo comenzó la cuarentena, en su país se incrementaron en un 20% las llamadas de emergencia por violencia contra mujeres, en comparación con febrero. “En el primer mes de aislamiento, abril, hubo más de 4.000: 844 fueron mujeres pidiendo auxilio”.

Hasta entonces, en Bolivia se habían conocido más de 1.000 denuncias y registrado cuatro feminicidios, con lo que la cantidad de casos en esa nación se elevaron a 35.

“Algunas cifras colocan en evidencia las diversas formas de violencia y los riesgos en el confinamiento, pero sabemos que no muestran la real dimensión de una problemática mucho más profunda, que se verá no solo ahora, sino también después”, afirmó Diéguez, directora de la Alianza para la Solidaridad Social en La Paz, Bolivia.

Chantaje sexual
En España, del 1 de enero al 14 de marzo se habían producido 16 asesinatos de mujeres y el número de avisos telefónicos de mujeres víctimas subió un 47,3%. Del 15 de marzo al 7 de mayo, cuatro mujeres fueron asesinadas y otra sobrevivió al ataque.

“Acá han disminuido modalidades de violencia de género como el acoso callejero, pero porque hay menos personas callejeando, y también las agresiones sexuales colectivas, tipo La Manada de Pamplona que se vienen produciendo al final de las fiestas, porque no hay fiestas”, advirtió Acale, Ph.D. en Derecho Penal.

La catedrática de la Universidad de Cádiz estima muy probable que a largo plazo se detecte un índice de violencia sexual online muy elevado, dado el mayor uso de los medios tecnológicos durante el aislamiento. “Hay que tener en consideración el chantaje sexual; ya veremos si las víctimas se atreven a denunciar”.


“Algunas cifras colocan en evidencia las diversas formas de violencia y los riesgos en el confinamiento, pero sabemos que no muestran la real dimensión de una problemática mucho más profunda”.


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