La iniciativa fue dada a conocer durante la 2.a Cátedra Ancestralidad y Afrodescendencia Aquiles Escalante Polo, en la Universidad Simón Bolívar. Será presentada en octubre ante la Asamblea de la ONIC.
Por Germán Corcho Tróchez
Ante los mamos de la Sierra Nevada será presentado el proyecto de creación del Centro Nacional de Pensamiento e Investigación “de lo propio”. Una vez socializada con las autoridades, la iniciativa pasará a discusión y aprobación en una asamblea de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
El profesor e investigador Clemente Mendoza Castro compartió la noticia durante la 2.a Cátedra Ancestralidad y Afrodescendencia Aquiles Escalante Polo, realizada en la Universidad Simón Bolívar en homenaje al Día de la Afrocolombianidad.
“La propuesta es que cada una de las macrorregiones indígenas del país tenga sus investigadores que ayuden a preservar nuestra memoria oral en las futuras generaciones, y que esta no corra el riesgo de desaparecer”, dijo Mendoza, indígena mokaná.
La iniciativa era impulsada por Luis Fernando Arias, consejero mayor de la ONIC hasta su fallecimiento, en 2021. Esta organización es conformada por cinco macrorregiones indígenas: Norte, Centro Oriente, Occidente, Amazonia y Orinoquia.
El objetivo del proyecto es formar investigadores jóvenes que lideren “desde adentro” la documentación de las memorias históricas de sus comunidades, las cuales han sobrevivido hasta ahora por la tradición oral.
“Existe el falso concepto de que un investigador va a un pueblo indígena, recoge una información y cree que se publica todo, pero muchas veces no es así por diferentes factores”, explicó Mendoza.
“Viajaré a la Sierra Nevada para compartir la información con los mamos, quienes después nombrarán a un delegado que presentará el proyecto ante la Asamblea Nacional de la ONIC, que se realizará en octubre”, agregó el profesor de Unisimón.
“No eran negros, sino pueblos”
La socióloga Matilde Eljach Pacheco reflexionó en torno a las bases y la memoria cultural de las comunidades afrodescendientes desde la resistencia; los rastros de las lenguas originarias de África, el sonido de las tamboras y los platos típicos como el congrí también “son una forma de resistencia”, vestigios de culturas que fueron traídas en barcos a territorios donde no fueron recibidas con los brazos abiertos.
“Ellos no eran negros, eran una diversidad de pueblos, tribus y culturas africanas. Fue la Colonia la que los denominó ‘negros’, el primer acto político de reducción, y quedaron convertidos en objeto, mercancía”, sostuvo Eljach, Ph. D. en Antropología e integrante del grupo de investigación Historia, Sociedad y Cultura Afrocaribe. “Todavía se sigue mirando con desdén al pueblo afro, como si fuera de menor valía. Debemos seguir pensando y sintiendo, más que conceptualizando, estas realidades”.

Historias de lucha y resistencia
La cátedra Aquiles Escalante Polo, organizada por Unisimón y la Universidad del Atlántico, fue dedicada este año a las nuevas interpretaciones históricas sobre los pueblos palenques, cimarrones y mokanás.
Mendoza participó en el panel sobre la resistencia de los pueblos indígenas y afrodescendientes junto con el doctor Dolcey Romero, director del grupo de investigación Historia, Sociedad y Cultura Afrocaribe; la doctora María Cristina Navarrete, de la Universidad del Valle, y la moderación de Luis Miguel Caro, magíster en Historia Comparada.
Para el grupo de expertos, los conceptos “palenque” y “cimarrón” se desprenden de la lucha de las comunidades afrodescendientes, cuya historia se podría enmarcar en tres niveles de resistencia: por alcanzar la libertad y la igualdad, y por proteger y preservar las huellas de africanía.
“Pudimos arañarle algo a este país con la Constitución de 1991, pero los problemas de igualdad no han desaparecido”, comentó Romero.
Las “huellas de africanía” se refieren a la conciencia colectiva de los pueblos afrodescendientes, que en el Atlántico fueron reivindicados por primera vez en la década de 1980 en el artículo “Las máscaras de madera en el África y en el Carnaval de Barranquilla”, del maestro Aquiles Escalante, que trata sobre la conexión entre el Carnaval y África a través de ritmos como el son de negro, el mapalé y, en parte, la cumbia y el garabato.
Las investigaciones históricas también han evidenciado con registros notariales de la época colonial que, en lo que hoy es el departamento del Atlántico, se dieron procesos de compra y venta de esclavos negros, lo que desmiente la creencia de que solo vivieron indígenas y blancos. La presencia de comunidades afrodescendientes se concentró en el sur, entre la serranía de Luruaco, el Canal del Dique y el río Magdalena. “Lo que da la fuerza histórica a estas comunidades es que hayan sido tan creativas; que hayan tenido la capacidad de crear su cultura en el arte, la música, la política y la comida”, concluyó Navarrete.
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Son las macrorregiones indígenas que conforman la ONIC son: Norte, Centro Oriente, Occidente, Amazonia y Orinoquia.

