La profesora e investigadora María Nohemí González Martínez escribió una reflexión sobre por qué Unisimón le apuesta a la formación posgradual en este campo.
Los estudios de las ciencias con un enfoque de género datan, de manera sistemática, de fines de los años 70, y han sido conocidos como estudios feministas de las ciencias o crítica feminista. La aparición del concepto de género en la historia del pensamiento social ha ido tomando relevancia en el análisis de los fenómenos sociales y son estudiados desde diversas disciplinas y enfoques de las áreas naturales, sociales y de las humanidades.
Desde diversas perspectivas heterogéneas, hay dos puntos en los que se tiene consenso. El primero es que el género, en interacción con muchas otras categorías como raza, etnia, clase, edad y preferencia sexual, es un organizador clave de la vida social; el segundo, que no es suficiente entender cómo funciona y está organizada la vida social. También es necesaria la acción para hacer equitativo ese mundo social, por lo que uno de los compromisos centrales del feminismo es el cambio para las mujeres y la población y las identidades sexo-genéricas disidentes en particular, y el cambio social progresivo en general.
Una de las principales preocupaciones de los estudios de género ha sido analizar los diferentes aspectos sobre los efectos de la ausencia de las mujeres y las identidades sexo-genéricas disidentes en la vida social y las ciencias, así como su historia y procesos en la incorporación a las mismas.
Entre estos análisis, el principio cardinal lo realiza la epistemología, como parte fundamental para interrogar: ¿cómo las ciencias reproducen prejuicios sociales y desigualdades, basadas en la condición sexual de las personas? ¿Cómo influye el género sobre los conceptos, las teorías, los métodos y la organización de las ciencias?
“Una de las principales preocupaciones de los estudios de género ha sido analizar los diferentes aspectos sobre los efectos de la ausencia de las mujeres y las identidades sexo-genéricas disidentes en la vida social y las ciencias”.
Preguntas, teorías y nuevos métodos
Examinando la producción y validación del conocimiento científico, las circunstancias históricas que llevan a su obtención y construcción, y los criterios de validación y justificación legitimados como verdaderos, la epistemología feminista se interroga: ¿cómo influye el género en las concepciones del conocimiento, en la persona que conoce y en las prácticas de preguntar, investigar y justificar?
Los estudios feministas identifican concepciones dominantes, prácticas de adquisición y justificación que, de una manera histórica y sistemática, ponen en desventaja y denigran los saberes que provienen de las mujeres y personas con identidades sexo-genéricas disidentes. Por un lado, se les excluye de la investigación, se les subordina a un lugar secundario, se les expropia de autoridad, mientras se producen y justifican teorías que representan a las mujeres y los seres humanos con identidades sexo-genéricas disidentes como inferiores o desviadas con respecto al modelo central de las ciencias, un modelo androcéntrico por excelencia.
La epistemología feminista visibiliza esas faltas y desarrolla propuestas desde diferentes disciplinas científicas y modelos teóricos alternativos para su solución, planteando nuevas preguntas, teorías y métodos que hoy son reconocidos como altamente transformadores para resolver no solo las desigualdades cognitivas, sino también los problemas derivados de los imaginarios de una inferioridad por condición sexual, en contextos histórico-sociales, políticos y culturales.
Para plantear referentes epistemológicos que produzcan teorías y estrategias que pongan en marcha transformaciones radicales que deslegitimen la herencia de la injusticia producida por la desigualdad genérica, una propuesta desde los estudios de género requiere situarse desde el inicio en un conjunto de argumentos que nos expliquen cómo funcionan aspectos del mundo y las sociedades en que vivimos, que son profundamente antihumanas, y nos remite a preguntas y dilemas centrales sobre la subordinación de las mujeres y las identidades sexo-genéricas disidentes.
¿Cómo surgió y cómo se perpetúa?, ¿Cómo podría cambiarse y cómo sería la vida sin la presencia de esas desigualdades? ¿Cuáles son los movimientos teóricos que surgen, llaman y provocan a los cambios?
“Desde el doctorado se plantea como una necesidad urgente para América Latina realizar una crítica profunda de cómo se ha moldeado y reconfigurado esta colonialidad dentro del propio sentir”.


Otros modos de saber y actuar
Para dar respuestas a esos dilemas, desde el doctorado en Estudios de Género, Políticas y Desafíos Contemporáneo nos indisciplinamos y proponemos defender los movimientos teóricos alternativos, los nomadismos cognitivos que no son lineales y no se representan como parcelas de conocimientos encuadrados en la asepsia científica.
Nuestra forma de pensar y hacer la ciencia es serpentina y se corresponde desde epistemologías, estrategias, prácticas, metodologías ancladas a las luchas, la rebeldía, el cimarronaje, la insurgencia, la resistencia, la transgresión y la subversión de lo dominante.
Una fundamentación epistemológica inspirada en un horizonte sociocrítico y en la crítica y el posestructuralismo feminista y los estudios queer pretende ir más allá del respaldo de la teoría crítica, en un fundamento epistemológico entrelazado con los pensamientos de larga duración de los estudios críticos decoloniales e indisciplinares del Caribe.
Es allí donde la fundamentación del doctorado adquiere su razón y sentido político, social, cultural y existencial, como propuestas de acción fuertemente arraigadas a la vida misma y se convierte en un proyecto epistemológico para la construcción de caminos —de estar, ser, pensar, mirar, escuchar, sentir y vivir con sentido contextual—.
La intención del doctorado es indisciplinar las ciencias sociales desde el Caribe, una ciencia que invita a disentir de lo establecido, subvertir las lógicas impuestas por los amos, revelarse en la naturalización del deber ser de las cosas e invalidar lo que no representa la identidad caribeña. En esa medida, reta a legitimar otros modos de saber y actuar.
Remover las propias convicciones
Indisciplinamos las ciencias desde las claves aportadas por las mujeres negras del Black Feminism, quienes revisan el camino que anuda el sexismo y el racismo que puso de manifiesto que las bases teóricas del mismo estaban orientadas por mujeres privilegiadas en términos de clase, raza y orientación sexual: la realidad de las mujeres afrodescendientes desde un contexto histórico estaba signada por la experiencia de la esclavización.
Esta perspectiva marca nuevas líneas teóricas y de producción académica en torno al papel social de las mujeres negras, y señala nuevas vertientes para entender las opresiones múltiples que se entrelazan en las categorías racial, sexual, heterosexual y de clase. Esto implica la denuncia que Gargallo (2014) denomina “pigmentocracia” como pensamiento hegemónico blanqueado que Frantz Fanon denuncia en Piel negra, máscaras blancas (1973).
El doctorado en Estudios de Género, Políticas y Desafíos Contemporáneos se inscribe, a su vez, en el movimiento del pensamiento propio del Caribe, sumándose a la masa crítica que piensa el contexto en las claves intelectuales del pensamiento propio porque es necesario hacer justicia al saber, al pensamiento y a las epistemologías propias y su potencial transformador.
Se considera necesario revisar los esquemas del pensamiento y la dependencia colonial no solo desde claves económicas, políticas y jurídicas, sino desde las formas sutiles y sobre todo las más duraderas: los modos de ver, sentir e imaginar. Sumando a la trayectoria decolonial, el pensamiento que se cimenta en las regiones del sur emerge hoy con fuerza y llega a completar los procesos de independencia intelectual.
Los excluidos por su “raza”, por su sexo, los negados y silenciados del mundo indígena y en ello se suman los amordazados sonoros del Caribe. Desde el pensamiento propio, el reto epistémico del feminismo y los estudios queer desde el Caribe es remover sus propias convicciones para ver, sentir e imaginar desde una de las mordazas más persistentes: la invisible negritud del género.
En ella se han encontrado claves de resistencias frente al imaginario proveniente de la esclavización en el Caribe en donde las mujeres y las sexualidades sexo-genéricas disidentes han sido consideradas propiedad de otros, articulándose a las nociones: negritud como identidad política, esclavitud-esclavizado, creolización-diáspora-transculturación (Ochi, Curiel, 2002, y Mara Viveros, 2016). Por todo ello el doctorado se declara antirracista desde su sentir, pensar y actuar.
Nos indisciplinamos y denunciamos el racismo y extractivismo epistémico que se presenta como un discurso estético de la Conquista, por lo que se convierte en un discurso acrítico del pensamiento eurocéntrico. Su consolidación como pensamiento blanqueado, experto y rigurosamente científico, incontaminado de cualquier rasgo incivilizado es aceptado en las estructuras curriculares como verdad absoluta y completa.
Una postura acrítica que impulsa el contexto científico, una conducta afín con el mimetismo que define y justifica como la academia colonizada desea hablar, vestirse y actuar como el colonizador, incluso blanquearse como él (Fanon, 1973), por ello desde el doctorado se plantea como una necesidad urgente para América Latina realizar una crítica profunda de cómo se ha moldeado y reconfigurado esta colonialidad dentro del propio sentir.
Un recurso analítico que también amplia los marcos de la indisciplina epistémica en el doctorado proviene del pensamiento feminista decolonial indígena, y se respalda en intelectuales indígenas de América Latina: Lorena Cabnal (2010), Gladys Tzul Tzul (2019), Emma Chirix (2013), Julieta Paredes (2008) y Silvia Rivera Cusicanqui (2001; 2010a), entre otras, quienes han aportado transformaciones sustanciales a la teoría decolonial y representan una contribución central al pensamiento latinoamericano contemporáneo.

“Este doctorado, en la búsqueda de indisciplinar, reconoce que nuestro pensamiento es un pensamiento secuestrado por Occidente, que gran parte de nuestra expresión conceptual son copias y gestos, y que nuestra voz es ventrílocua”.
Retos contemporáneos
Tomamos como referente el pensamiento de Silvia Rivera Cusicanqui (1993; 2010b) y el potencial explicativo que posee de los procesos sociales latinoamericanos contemporáneos, como las interesantes metodologías de investigación social que ha desarrollado para analizar la noción de colonialismo interno y la conformación de la ideología mestiza blanqueada: fundamento ideológico de la formación de los estados poscoloniales donde analiza la reificación de los valores de la modernidad en la racialidad mestiza y visibiliza los problemas centrados en la noción racial de mestizaje y su asociación al pensamiento académico en América Latina.
Es así como el mestizaje se convierte en una de las persistentes problemáticas que se delinea alrededor del pensamiento latinoamericano. Cusicanqui denuncia que no solo el postulado que manifiesta la hegemonía es el paradigma anglo-eurocéntrico en las diferentes áreas del saber, sino, y especialmente, el interrogante de quiénes toman la palabra a la hora de expresar y analizar la realidad regional.
Entre los retos contemporáneos para el análisis de las realidades latinoamericanas, propone revisar temas como la modernidad en clave de mestizos blanqueados; la racialización como imposibilidad de comunicación colonial, como ordenanza; la valoración de un solo grupo, “los mestizos blanqueados”, como poseedores de cultura; y la designación de los demás saberes como tradiciones, usos y costumbres.
Este doctorado, en la búsqueda de indisciplinar, reconoce que nuestro pensamiento es un pensamiento secuestrado por Occidente, que gran parte de nuestra expresión conceptual son copias y gestos, y que nuestra voz es ventrílocua (Glissant, Edward, 2008), como producto del pensamiento hegemónico.
Cuestionar estos presupuestos implica reconocer que nuestro pensamiento ha estado desconfigurado y desprendido de nuestros referentes latinoamericanos y caribeños. Encontrar una episteme propia implica, más allá de la ruptura del pensamiento colonial; hacerse al mismo tiempo la pregunta por la emancipación, cuestionando los presupuestos que sostienen nuestro saber e interpretación del mundo, en la búsqueda y construcción de otras epistemes, otros modos de indagar y conocer. Darles a estas un sentido de utilidad y practicidad, como modos de actuar y expresarnos, en un camino definitivo hacia la liberación, la autonomía e independencia.
PERFIL INVESTIGADOR

María Nohemí González Martínez
Grupo de investigación Estudios de Género, Familias y Sociedad
Licenciada en Ciencias Sociales. Ph.D. en Estudios de Género, Identidad y Ciudadanía.

