Buscan los primeros casos de nefropatía mesoamericana en Colombia

La enfermedad fue detectada en comunidades agrícolas de Centroamérica. El primer paso para establecer si llegó al país fue una masiva jornada de salud con comunidades indígenas.

El Lupus es una de las enfermedades renales de mayor incidencia en la región Caribe, con consecuencias que van en aumento para las mujeres adultas jóvenes y en edad reproductiva. Las investigaciones del Grupo de Nefrología de la Universidad Simón Bolívar y la Asociación Colombiana de Nefrología (Asocolnef) han determinado una alta carga de la patología en pacientes de 30 a 40 años y bajos recursos económicos, variables que se suman a la exposición al sol, los embarazos y abortos a temprana edad y, en algunos casos, herencia genética.

Varios de esos factores de riesgo vienen analizándose con el fin de establecer la posible presencia de la denominada enfermedad renal crónica no tradicional en poblaciones vinculadas a las labores del campo en Colombia, como las comunidades indígenas.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la también llamada enfermedad de los cultivadores se caracteriza por causar la pérdida progresiva de la función renal que afecta la capacidad de los riñones de desempeñar funciones vitales para el organismo, como la eliminación de desechos y la concentración de la orina. “Se puede prevenir, pero no tiene cura, suele ser progresiva, silenciosa y no presenta síntomas hasta etapas avanzadas, cuando se requiere diálisis o trasplante de riñón”.

La investigación de Asocolnef y el grupo de Nefrología de Unisimón comenzó con una brigada de salud renal, realizada en marzo de 2019 a más de 5.000 integrantes de 19 comunidades indígenas en 23 zonas del país.

La investigación de Asocolnef y el grupo de Nefrología de Unisimón comenzó con una brigada de salud renal, realizada en marzo de 2019 a más de 5.000 integrantes de 19 comunidades indígenas en 23 zonas del país.

El nombre nefropatía mesoamericana surge porque hace 20 años se conocieron en Centroamérica los primeros registros oficiales, en El Salvador, luego Nicaragua, Costa Rica y Guatemala, territorios que en el periodo prehispánico conformaron la región cultural de Mesoamérica junto con Belice, el sur de México y el oeste de Honduras.

En el país, la investigación de Asocolnef y el Grupo de Nefrología de Unisimón comenzó con una brigada de salud renal, realizada en marzo de 2019 a más de 5.000 integrantes de 19 comunidades indígenas en 23 zonas del país.

“Analizamos si entran al grupo de pacientes que desarrollan la enfermedad renal por sus actividades del campo”, dice Andrés Cadena Bonfanti, especialista de la Universidad de Texas y director de la especialización en Medicina Interna de Unisimón.

“Son comunidades agricultoras y están expuestas a contaminantes, sumado a que se hidratan poco, lo que los predispone a la insuficiencia renal”.

USO DE QUÍMICOS

Durante las brigadas, médicos y enfermeras encuestaron a los indígenas. A los mayores de edad les preguntaron sobre su último trabajo principal; si han laborado en campos de cultivos y hace cuántos años; si manipulan fertilizantes, insecticidas, nematicidas o fungicidas; la cantidad de agua que consumen a diario; y si han presentado síntomas como boca extremadamente seca, ardor al orinar, orina muy oscura o escasa, ganas de vomitar, mareo o desmayo, dolor de cabeza, latidos fuertes y rápidos.

Tales interrogantes se sustentan en que los estudios desarrollados en Centroamérica determinaron varios de los factores de riesgo de la nefropatía mesoamericana: trabajo físico extenuante en clima cálido en zonas costeras, trabajar en agricultura en especial cultivos de caña de azúcar, banana, arroz y maíz; ser hombres entre 50 y 59 años; la pobreza y bajo nivel socioeconómico, y la exposición a pesticidas.

Por las entrevistas se supo que los indígenas que habitan la Sierra Nevada trabajan en la producción de dos cultivos anuales de café y productos de pan coger (yuca y plátano), se someten a largas horas bajo el sol, no siempre beben agua u otro líquido durante la faena y algunos utilizan químicos.

Gustavo Aroca Martínez, presidente de Asocolnef, explica que la investigación comienza con esta población debido a que muchos afectados en Centroamérica fueron cultivadores de caña.

“Estas comunidades indígenas son agricultoras y están expuestas a contaminantes, sumado a que se hidratan poco, lo que los predispone a la insuficiencia renal”, advierte el experto, que además lidera el Grupo de Investigación en Nefrología de Unisimón y dirige la Clínica de la Costa.

Similitudes

Las alarmas entre el gremio de nefrólogos colombianos, respecto a la nefropatía mesoamericana, se encendieron porque en los últimos cuatro años se incrementó el número de pacientes indígenas que llegaron a las urgencias de clínicas y hospitales requiriendo de un tratamiento de diálisis, algo que hasta hace 10 años no sucedía. Una situación similar se vivió en El Salvador, en 1999: la Asociación Centroamericana y del Caribe de Nefrología e Hipertensión (Acecanh) reseñó que aumentaron los casos de pacientes que acudían por primera vez con enfermedad renal crónica (ERC) para recibir diálisis, en su mayoría agricultores adultos.

Rafael Pérez Padilla, especialista en Nefrología y Epidemiología de la Clínica de la Costa, destaca que la jornada de salud renal a más de 5.000 indígenas permite llevar a cabo una investigación sin precedentes. “Los pacientes no se hacen muchos controles, pero tampoco se hace una prevención adecuada, ni se estudia lo suficiente; necesitamos políticas de salud pública que den importancia a la prevención y la investigación”.

PERFIL INVESTIGADORES

Gustavo Aroca Martínez

Grupo de Nefrología.

Médico, especialista en Nefrología y en Medicina Interna, PhD. en Investigación y Docencia.

Andrés Cadena Bonfanti

Grupo de Nefrología.

Médico especialista en Medicina Interna y Nefrología, magíster en Salud Pública y Epidemiología.

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