Reflexiones de la COP16: la biodiversidad a la altura del cambio climático

Es un antes y un después para la diplomacia ambiental colombiana y la conciencia ciudadana nacional: puso a la biodiversidad al mismo grado de importancia de la emergencia climática y la descarbonización.

Por Yani Aranguren Díaz

La COP16 fue un punto de partida. No podemos dejar que la biodiversidad sea solo una tendencia pasajera. Es momento de mantener viva la conversación, transformar la conciencia en acción y asumir, como sociedad, la responsabilidad de proteger el patrimonio natural que define nuestro presente y determina nuestro futuro. Superar la triple crisis planetaria —biodiversidad, clima y contaminación— requiere una ciudadanía ambiental activa, universidades comprometidas y decisiones valientes basadas en el conocimiento.

La gran ganancia del evento, realizado del 21 de octubre al 1.° de noviembre del 2024 en Cali, es que puso a la biodiversidad en el centro del país. Marcó un antes y un después en la diplomacia ambiental colombiana y la conciencia ciudadana nacional, porque llevó a que la biodiversidad fuese reconocida con el mismo grado de importancia del cambio climático y la descarbonización.

Ahora, nos corresponde no soltarla. En 2023, el país registró su nivel más bajo de deforestación en dos décadas (aprox. 79.000 ha), gracias a estrategias de control y acuerdos con comunidades. Aun así, más de 2.100 especies están amenazadas en Colombia y solo el 21 % de las áreas naturales están bajo protección efectiva. El país enfrenta una triple crisis: pérdida de biodiversidad, cambio climático y contaminación, cuyos efectos comprometen la seguridad alimentaria, la salud, la economía y los sistemas de vida.

Las universidades tienen un papel clave en la respuesta a los desafíos que plantea el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, que establece la hoja de ruta para detener y revertir la pérdida de biodiversidad para el 2030. No solo como generadoras de conocimiento, sino como actores estratégicos en la formación de ciudadanía ambiental, la incidencia en políticas públicas y el acompañamiento a las transformaciones sociales y territoriales. Es urgente revisar los currículos académicos para incorporar la temática ambiental y la biodiversidad como eje transversal del conocimiento, integrando los saberes ecológicos, culturales y tecnológicos necesarios para enfrentar la crisis ambiental desde múltiples disciplinas.

Además, se requieren planes institucionales de acción ambiental con enfoque territorial y de justicia socioecológica, así como estrategias que promuevan la transdisciplinariedad, el diálogo de saberes y el enfoque ecosistémico. La academia debe impulsar investigaciones orientadas a la acción, con impacto social y territorial, que respondan a los desafíos de la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la desertificación y la seguridad alimentaria. También es esencial fomentar la innovación pedagógica, con metodologías de aprendizaje activo y experimental que fortalezcan la formación de líderes socioambientales.

Desde de la Universidad Simón Bolívar y su centro de investigación en biodiversidad y cambio climático, Adaptia, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción colectiva de soluciones basadas en el conocimiento, la apropiación social del conocimiento, el fortalecimiento de capacidades comunitarias y la articulación entre la biodiversidad, la cultura y el desarrollo sostenible. La academia tiene el deber y la oportunidad histórica de ser un pilar para la transición ecológica justa y regenerativa que el país y el planeta necesitan.

PERFIL CIENTÍFICO

Yani Aranguren USB

Grupo Bio-Organizaciones, categoría A1 de Minciencias.

Bióloga y Ph. D. en Agronomía, Genética y Mejoramiento de Plantas. Directora del centro de investigación en biodiversidad y cambio climático, Adaptia.

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