Por Hernando Sánchez Moreno
Biólogo, Ph. D. en Ciencias Naturales
Los corales nos están mostrando un camino de adaptación al cambio climático, un proceso que en Colombia hemos descubierto en el mar Caribe, donde el profesor Hernando Campos, de la Universidad Nacional, lo había observado a finales de la década de 1980 en una playa del Parque Tayrona. Allí, en donde se desarrolló nuestra expedición, están dadas las condiciones para que se produzca el fenómeno de la coexistencia entre corales y manglares.
Imaginemos esto: en un punto específico del fondo del mar, los corales se reproducen. De la fecundación de sus espermatozoides y óvulos en el agua sale una larva que, más o menos, vive un mes vagando con las corrientes hasta hallar un sitio adecuado para ubicarse. Al fijarse a un substrato, la larva es infectada por las zooxantelas, microalgas que realizan fotosíntesis dentro del coral y le proporcionan la cantidad de nutrientes que le hacían falta para desarrollarse.
Según nuestra hipótesis, esa fotosíntesis funciona con normalidad a la sombra del dosel de los bosques de manglares. Es decir, la larva consigue en ese ambiente proveerse de zooxantelas, algo que no ocurre con las altas temperaturas que están presentando los océanos debido al cambio climático. Cuando esto sucede, las zooxantelas abandonan el coral y ocurre lo que se conoce como blanqueamiento de corales.
“Según nuestra hipótesis, la fotosíntesis dentro del coral funciona con normalidad a la sombra del dosel de los bosques de manglares. Es decir, la larva consigue en ese ambiente proveerse de zooxantelas, algo que no ocurre con las altas temperaturas que están presentando los océanos debido al cambio climático”.



Las siguientes cifras nos muestran la importancia de los ecosistemas coralinos y su preservación:
- Los arrecifes tropicales de coral son los ecosistemas marinos con mayor biodiversidad del planeta, al albergar un tercio de todas las especies marinas descritas (Knowlton et al., 2010).
- Los episodios mundiales de blanqueamiento masivo son cada vez más frecuentes y graves, los cuales son seguidos de una reducción de las tasas de crecimiento, disminución de la fecundidad y el reclutamiento, aumento de enfermedades emergentes y una elevada mortalidad (Hoegh-Guldberg, 1999, Hughes et al., 2003).
- La combinación de los factores locales y globales ha hecho que los arrecifes coralinos del Caribe estén entre los más amenazados del mundo. De 1975 a 2000, presentaron una reducción estimada del 80 % en su cobertura de coral vivo (Gardner et al., 2003; Guzmán, 2003; Côté et al., 2005; Contreras-Silva et al., 2020).
- Cada pargo que nos podamos comer y otras especies comerciales tiene su origen en una formación coralina.
Ya sabemos que el manglar provee de sombra al coral para que soporte la temperatura del agua. Ahora debemos determinar si el coral genera algún beneficio al manglar.
En todo caso, estamos ante un hallazgo que coincide con el reportado por colegas del Instituto Smithsonian en el archipiélago Bocas del Toro, en la costa caribeña de Panamá, donde identificaron 34 especies de corales crecidos sobre o entre las raíces sumergidas de mangle rojo.
Los corales por sí solos nos están mostrando un camino de adaptación al cambio climático. Nosotros debemos investigarlo, entenderlo y aplicarlo. Por el momento, lo hemos descubierto aquí, muy cerca de nuestra casa.
PERFIL INVESTIGADOR

Hernando Sánchez Moreno
Biólogo, Ph.D. en Ciencias Naturales.
Grupo Bio-Organizaciones. Categoría A1 de Minciencia.

