Corales y manglares: coexistiendo para sobrevivir

Playa protegida del Parque Tayrona donde se halló la coexistencia entre manglares y corales.

Científicos de Unisimón, Parques Nacionales Naturales y la Dirección General Marítima realizaron la expedición que descubrió cómo estos ecosistemas también se han asociado en Colombia para sobrevivir a los efectos del cambio climático.

Por Germán Corcho Tróchez

“¡Hernando, confirmado!”. El grito del suboficial naval Diego Villate Daza ratificaba el éxito de la expedición. Sin pensarlo, el microbiólogo Hernando Bolívar Anillo se nadó lo más rápido que pudo hacia el costado izquierdo de Bahía Chengue, a unos 20 metros desde la orilla de esta playa protegida del Parque Natural Tayrona.

Después de dos días de un mal tiempo que evitó el zarpe en lancha desde Taganga, el equipo de científicos celebró el “humo blanco” de su búsqueda: ejemplares saludables de tres tipos de corales, de fuego (Millepora complanata) y formadores de arrecifes (Porites porites y Siderastrea radians), en las raíces y bajo la sombra de un dosel de mangle rojo (Rhizophora mangle).

“Positivo, hay un montón de corales con manglar juntos”, dijo Bolívar a su regreso a la orilla, después de las labores de observación.

El descubrimiento de este nuevo hábitat, denominado coexistencia de manglares y corales (CMC), no es exclusivo de Colombia. Investigadores de la Universidad de Florida lo observaron primero en la costa del Caribe estadounidense; luego, en 2021, expertos del Instituto Smithsonian reportaron 34 especies de corales conviviendo con manglares rojos en el archipiélago Bocas del Toro, Panamá.

La trascendencia de estos hallazgos no es poca para el planeta: además de reforzar las zonas costeras contra tormentas e inundaciones, los sistemas coralinos albergan un 32 % de todas las especies marinas, de su existencia depende el 37 % de los peces y se estima que benefician a 1.000 millones de personas directa o indirectamente.

“Creemos que podemos encontrar asociaciones más complejas de corales y manglares en otras zonas del país”, dice Hernando Sánchez Moreno, quien lideró la excursión realizada por iniciativa de Adaptia, el Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Climático de Unisimón, y apoyada por la Fundación Instituto Bartolomé de las Casas (Inubac), Parques Nacionales Naturales y la Dirección General Marítima.


“En una época en la que muchos ecosistemas corren el riesgo de desaparecer, el descubrimiento y la descripción de hábitats alternativos para especies de interés crítico son de suma importancia para su conservación y gestión”.

Expertos del Instituto Smithsonian


Coral Porites porites, en las raíces de un mangle rojo.
Coral Porites porites, en las raíces de un mangle rojo.
Coral Siderastrea radians, sobre una piedra a la sombra de mangle rojo.
Coral Siderastrea radians, sobre una piedra a la sombra de mangle rojo.

80 %

De los arrecifes coralinos del Caribe se han perdido por el desarrollo costero, la sobrepesca, el cambio climático y la contaminación, indican reportes citados por la ONU.

A la sombra del dosel
Que manglares y corales estén coexistiendo es una respuesta de la naturaleza, una manera de adaptarse al incremento de las temperaturas de los océanos, debido al cambio climático, y contrarrestar las condiciones adversas que han sido causadas, principalmente, por las actividades humanas.

En Bahía Chengue se observó que, a unos 40 centímetros de profundidad, las raíces y el dosel de los manglares ofrecen soporte y sombra a los corales. La medición hecha por el físico Sair Arquez Mendoza indicó que bajo el dosel la temperatura promedió los 25,5 °C, mientras que por fuera alcanzó los 30,2 °C.

A temperaturas menores, los corales pueden reproducirse: empiezan siendo una pequeña larva que se fija en algún lugar del lecho marino, donde espera ser infectada por zooxantelas (microalgas), que les proveen los nutrientes necesarios para la fotosíntesis.

“Según nuestra hipótesis, la fotosíntesis funciona a la sombra de los manglares, donde la larva consigue proveerse de zooxantelas”, explica Sánchez. “Eso no ocurre en altas temperaturas, pues las zooxantelas abandonan el coral y sucede lo que llamamos blanqueamiento de corales”.

Es decir, todo indica que los corales encontraron una manera de adaptarse. Una alentadora noticia si tenemos en cuenta que, según recientes reportes citados por la ONU, el Caribe ha perdido casi el 80 % de sus arrecifes coralinos por el desarrollo costero, la sobrepesca, el cambio climático y la contaminación.

Según Elizabeth Hernández Osorio, bióloga del Subprograma de Recursos Hidrobiológicos del Parque Tayrona, estamos ante una oportunidad de generar conocimiento científico que fortalezca y complemente las medidas de manejo y la restauración de manglares y corales.

“Este hallazgo reafirma la importancia del área protegida y su función de mantener condiciones que favorezcan la adaptación de estos ecosistemas estratégicos al cambio climático y, en consecuencia, su conservación a largo plazo”, sostiene Hernández.


““Estos hallazgos demuestran la continua evolución de las especies; en este caso, es muy relevante, dado que los arrecifes de coral y los bosques de manglar prestan numerosos servicios ecosistémicos y su conservación es fundamental en la lucha contra el cambio climático”.

Yani Aranguren Díaz, directora del centro Adaptia de Unisimón


Entender un fenómeno
A raíz del descubrimiento en Bahía Chengue, los científicos de Unisimón han propuesto hacer una investigación más profunda que convoca a Parques Nacionales Naturales, el Ministerio de Ambiente y universidades aliadas.

“Investigadores de Adaptia, junto con colegas de las Universidades de Cádiz (España) y Justus-Liebig, de Giessen (Alemania), nos proponemos estudiar este ecosistema de manera detallada y así poder comprender temas como su microbioma, metabolómica, el comportamiento molecular, atómico y las condiciones ambientales, entre otros”, indica Bolívar.

El objetivo del trabajo será profundizar en la capacidad de adaptación de cada especie de coral, cómo ocurre el proceso de fotosíntesis, de qué manera los corales se adaptaron en aguas poco profundas y si hay incidencia de la luz solar.

“Esto debe llamarnos la atención porque pareciera que, de los únicos seres vivos en el planeta, nosotros somos los únicos que no hemos entendido que debemos adaptarnos y buscar soluciones al cambio climático”, reflexiona el microbiólogo frente a la necesidad de entender un fenómeno natural que se debería replicar en todo el mundo, donde, según la ONU, no se han descubierto el 91 % de las especies marinas ni más del 90 % de las especies de arrecifes de coral.

1.000

Millones de personas se benefician de los arrecifes de coral, de manera directa o indirecta, debido a sus numerosos servicios ecosistémicos, según la ONU..

El equipo que realizó la expedición en Bahía Chengue lo conformaron científicos de Parques Nacionales Naturales, la Dimar y Unisimón, además de las estudiantes del semillero de investigación del programa de Microbiología, Shersy Vega y Giovanna Reyes, y personal del centro de buceo Océano Scuba.
El equipo que realizó la expedición en Bahía Chengue lo conformaron científicos de Parques Nacionales Naturales, la Dimar y Unisimón, además de las estudiantes del semillero de investigación del programa de Microbiología, Shersy Vega y Giovanna Reyes, y personal del centro de buceo Océano Scuba.

“Esto debe llamarnos la atención porque pareciera que, de los únicos seres vivos en el planeta, nosotros somos los únicos que no hemos entendido que debemos adaptarnos y buscar soluciones al cambio climático”.

Hernando Bolívar Anillo, microbiólogo


PERFIL INVESTIGADORES

Yani Aranguren Díaz

Grupo Bio-Organizaciones. Categoría A1 de Minciencias

Bióloga y Ph. D. en Agronomía, Genética y Mejoramiento de Plantas. Directora del Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Climático – Adaptia

María Auxiliadora Iglesias

Grupo Bio-Organizaciones. Categoría A1 de Minciencia.

Ingeniera de Mercados. Magister en Administración de Empresas e Innovación. Doctorante en Desarrollo Sostenible.

Sair Arquez Mendoza

Grupo Bio-organizaciones Categoría A1 de Minciencia

Físico, magíster en Ciencias y Ph.D. en Física-matemática.

Jairo Ceballos Sandoval

Grupo Bio-Organizaciones. Categoría A1 de Minciencia

Microbiólogo. Ph.D. en Cambio Climático y Políticas de Desarrollo Sostenible. Investigador Senior.

Hernando Sanchez

Hernando Sánchez Moreno

Grupo Bio-Organizaciones. Categoría A1 de Minciencia

Biólogo, Ph.D. en Ciencias Naturales.

Hernando Bolívar

Hernando Bolívar Anillo

Grupo Bio-Organizaciones. Categoría A1 de Minciencia.

Microbiólogo. Ph.D. en Recursos Agroalimentarios.

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