La xenofobia como barrera de integración socio-vecinal

Un estudio muestra los comportamientos que más afectan a los inmigrantes venezolanos en la frontera de Norte de Santander, incluyendo tratos despectivos, falta de empatía, intolerancia, no ser reconocidos, prohibición de participar en discusiones u opiniones culturales y políticas, limitaciones a beneficios y participación en actividades comunitarias.

Por Carolina Ramírez Martínez, María Antonia Cuberos, Akever Santafé Rojas y Neida Albornoz Arias

En febrero de 2023, la Universidad Simón Bolívar presentó, en un evento de apropiación social de conocimiento híbrido, resultados del estudio “Migración venezolana en el territorio fronterizo de Norte de Santander, Colombia. Subjetividades, tránsitos y devenires”.

El objetivo del estudio fue describir los efectos de la migración desde diversas percepciones, situaciones, comportamientos, sentimientos y aspectos socioeconómicos y en las propias subjetividades, así como en las dinámicas intersubjetivas de los inmigrantes venezolanos en poblaciones de acogida como Cúcuta, La Parada y Los Patios.

La población objetivo estuvo representada por venezolanos y venezolanas que participan en actividades organizadas por líderes de la Fundación Humildad Extrema, en Cúcuta; Fundación Horizonte de Juventud, en La Parada, y por un líder comunal, en Los Patios.

El diseño muestral fue de tipo no probabilístico en bola de nieve, siendo una técnica de muestreo en la cual los inmigrantes que fueron seleccionados inicialmente, a través del contacto efectuado con los líderes comunales, colaboraron con la inclusión de otros participantes que también participan en las actividades de la comunidad. De este procedimiento resultó un tamaño muestral de 177 inmigrantes venezolanos encuestados, distribuidos así:


“Urge plantear retos de inclusión, sostenibilidad e integración, que hagan posible un desarrollo comunitario sostenible como factor para una ciudadanía global”.


Los inmigrantes que participaron voluntariamente son mayores de edad, venezolanos por nacimiento, tienen más de un año de haber emigrado de su país y no poseen la nacionalidad colombiana, pudiendo tener estatus migratorio regular o irregular en Colombia.

Las variables en estudio fueron sociodemográficas: aspectos culturales y sociales, condición laboral actual, remesas económicas y sociales, acceso y ejercicio de derechos y servicios promovidos por el Gobierno, y acceso y ejercicio de derechos y servicios promovidos por los organismos internacionales.

Las variables sobre aspectos culturales y sociales abordadas fueron los obstáculos para el asentamiento y la permanencia en Colombia relacionados con el lenguaje empleado, las costumbres y normas de comportamiento en el lugar de acogida, la percepción de episodios de xenofobia y rechazo, violencia, limitaciones y sentimientos de los inmigrantes venezolanos.

Percepción de episodios de xenofobia y rechazo

Frente a la realidad migratoria de los contextos globales actuales y especialmente de la población venezolana en los territorios colombianos, se transita a una construcción de sociedades y vecindades plurales, con múltiples culturas y costumbres que despiertan sentimientos de rechazo y conflictividad en la convivencia. Ahí, la xenofobia como sentimiento colectivo va tomando fuerza en la construcción de miedo y rechazo, trayendo fragmentación social y retroceso en los desarrollos de comunidades hacia su bienestar.

Los hallazgos muestran limitantes desde la interacción por percepciones del inmigrante respecto a trato despectivo, críticas por ser migrante, no ser reconocido, prohibición de participación en discusiones u opiniones culturales y políticas, intolerancia, indiferencia o falta de empatía; limitaciones a beneficios que se otorgan en la comunidad, prohibición del acceso a sitios en donde vive y limitaciones en la participación de actividades comunitarias, grupales y en sistemas educativos de los niños y adolescentes hijos de inmigrantes venezolanos.

Urge plantear retos de inclusión, sostenibilidad e integración que hagan posible un desarrollo comunitario sostenible como factor para una ciudadanía global.

177

Inmigrantes venezolanos fueron encuestados para el estudio, en Cúcuta, La Parada y Los Patios.


“La xenofobia implica una connotación social y cultural que es el reflejo del rechazo, menosprecio, indiferencia y exclusión de las personas inmigrantes en los territorios que los condenan a un desarrollo marginal que afecta su salud mental, formas de desarrollo personal, familiar y de vida en sociedad”.


Contexto de interacción
La frontera entre Táchira (Venezuela) y Norte de Santander (Colombia) se abre paso en los territorios del área metropolitana de Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario, municipios que concentran mayor número de población, mejores oportunidades económico-laborales, de infraestructura y expansión en territorios que aún permiten la concentración de asentamientos humanos ilegales.

Allí convergen diversos actores sociales propios del territorio, personas y familias provenientes de municipios locales rurales con pocas posibilidades de desarrollo y violencias armadas, que los obligan al desplazamiento interno (migrantes internos); grupos locales diversos que concentran población del resto del país, fruto de asentamientos pasados que encontraron en la frontera posibilidades de comercio transfronterizo. Hoy esta diversidad se amplía, pues desde 2016 se viene asentando población inmigrante venezolana (migrantes internacionales).

En medio de este contexto multicultural, diverso y plural se exacerban problemas vecinales y de convivencia, producto de las múltiples percepciones de vida, interacción y especialmente de abordar la diferencia como un elemento amenazante frente a la perspectiva de aculturación y tradición predominantes.

Percepciones que se mezclan con diversos problemas de desempleo, pobreza estructural y altos índices de violencias que propician climas de tensión y desconfianza, y afectan la integración social, especialmente en las relaciones vecinales, de barrio, edificio, condominio o dinámica de interacción de vivienda y trabajo-contexto.

Estos escenarios representan un nicho para la construcción de tejido social y desarrollo de comunitario para la mejora de vida de sus habitantes; por ello, los sujetos juegan un papel articulador en la interacción, ciudadanía, democracia y pluralidad para el desarrollo de los territorios no solo desde lo económico, sino desde la vida en sociedad y, por ende, en su construcción de calidad de vida y bienestar.

Desde el 1.° de enero de 2023 se abrió la frontera colombo-venezolana para el paso de vehículos particulares, con lo cual el flujo de migración pendular es más frecuente y las dinámicas de interacción social son más habituales entre las dos poblaciones. Se activa e incrementa el paso constante en actividades económicas, de salud, educación, recreación, divisas y demás actividades cotidianas, que incluyen inmigrantes asentados que buscan la reunificación familiar, entre otras actividades que integran las fronteras.


“La inclusión es la base para la concepción de procesos que reduzcan las desigualdades y se avance en la unidad de esfuerzos para el fortalecimiento comunitario”.


Una cultura que se considera legítima
La cultura como construcción social endógena empieza a representar una limitante en la interacción global de movilidad humana, tecnológica, económica y de interacción a través de redes mundiales de modas y costumbres religiosas, ideológicas y de formas de comprender el mundo, presentándose una transición que motiva las dualidades e incapacidades para interactuar con relaciones basadas en respeto, tolerancia y aceptación que solo otorga la diversidad y su reconocimiento.

La realidad de los “me gusta” en la virtualidad se convierte en violencias simbólicas en los diferentes escenarios de interacción cotidiana, frente a críticas despectivas, por el uso de los lenguajes, los vestuarios, las religiones y creencias, formas de vida, la manera en la cual se desempeñan en los trabajos, la alimentación y todo aquello que representa la cotidianidad.

Estas violencias simbólicas encuentran un supuesto sustento en la legitimidad de la cultura, la cual termina no solo oprimiendo a quienes no la comparten, sino llevándolos al punto de sentirse culpables por no compartirla y aplicarla. Así, se va convirtiendo en una grave vulneración a los derechos y afectación de la salud mental de quienes, poco a poco, son marginados de la vida social comunitaria.

Xenofobia y sus expresiones
La Real Academia de la Lengua Española define xenofobia como “fobia a lo extranjero o a los extranjeros”. Implica una connotación social y cultural que es el reflejo del rechazo, menosprecio, indiferencia y exclusión de las personas inmigrantes en los territorios que los condenan a un desarrollo marginal que afecta su salud mental, formas de desarrollo personal, familiar y de vida en sociedad. Esto se justifica en supuestas amenazas a la cultura tradicional predominante en los territorios, donde se invisibiliza toda acción negativa desde lo propio, para asignárselo a la población migrante.

Desde la visión de De la Garza (2011), la xenofobia como una realidad psicológica comprende un “miedo arcaico, inconsciente, a perder la identidad propia, combinado con el temor a mancillar el estatus económico, social y político de una comunidad” (p. 3).

Se debe hacer un llamado a apropiar las características de esta fobia, comprenderla socialmente para dimensionar los alcances y consecuencias que conlleva para quienes la sienten y sobre quienes la manifiestan. Es un llamado a una salud mental poblacional y como realidad existente asociada a trastornos de ansiedad (Aragonés, 2013) que llevan al aumento, tras una moralización que les permite justificar actos de violencia y segregación (Campagnoli & Dos Santos, 2023).

Limitantes para el desarrollo socio-vecinal
La inclusión es la base para la concepción de procesos que reduzcan las desigualdades y se avance en la unidad de esfuerzos para el fortalecimiento comunitario, que permita construir de manera conjunta planes y proyectos en los cuales se vean integradas las necesidades conjuntas, así como las capacidades de todos los miembros, en función de atraer organismos privados y estatales de diferentes órdenes —local, nacional e internacional— para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

Sin embargo, esto se hace imposible en escenarios de xenofobia y división. El reto es la aceptación de la diversidad, la inclusión, el desarrollo de una fuerza comunitaria al crear equipos sostenibles y perdurables en sus relaciones ciudadanas, donde la mayoría de los miembros de una comunidad participen sin sentirse desiguales, siendo agentes promotores de sus territorios y de su vida común. Es urgente fomentar una “cultura de resolución pacífica y negociada de los conflictos como requisito para convivir en la diversidad. Por otra parte, también debe ser paralelo al cultivo de la práctica de la hospitalidad” (Ávila y Fiorino, 2022).

Es preciso impulsar principios como negociación, solidaridad, construcción de paz y restauración, equidad y especialmente inclusión, a fin de garantizar “el pluralismo, la diversidad y la participación en igualdad de condiciones a todas las personas sin distinción de género, religión ni etnia”, como lo propone el artículo 3 de la Ley 2166 de 18 de diciembre de 2021.

PERFIL INVESTIGADORES

Neida Albornoz Arias

Grupo de investigación Altos Estudios de Frontera (ALEF). Categoría A1 de Minciencias

Ph. D. en Ciencias Sociales y Jurídicas. Líder del Centro de Investigación en Estudios de Frontera (CIEF).

Carolina Ramírez Martínez

Grupo de investigación Altos Estudios de Frontera (ALEF). Categoría A1 de Minciencias

Magíster en Prácticas Pedagógicas y doctoranda en Educación

María Antonia Cuberos

Grupo de investigación Altos Estudios de Frontera (ALEF). Categoría A1 Minciencias

Ph.D. en Ciencias Gerenciales

Akever Santafé Rojas

Grupo de investigación Ciencias Económicas y Empresariales (CeyCon)

Ph.D. en Ciencias Gerenciales. Posdoctora en Gerencia Pública y Gobierno, y en Gerencia de las Organizaciones.

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