Ante una enfermedad con una alta tasa de mortalidad en Colombia, investigadores hicieron una caracterización del contexto y los datos propios de la región con el fin de respaldar futuros análisis y mejorar el manejo de pacientes con esta enfermedad.
Por Estefanía Fajardo
Nuestros rasgos, gustos y costumbres se diferencian unos de otros, sin duda, y más si hacemos un análisis entre un continente y otro. ¿Esto aplica también a la salud? ¿Qué diferencias pueden existir entre, por ejemplo, un estadounidense y un colombiano en el curso o aparición de una enfermedad como la endocarditis infecciosa? Las respuestas, respectivamente, son: sí, y varias diferencias. Y así lo demuestra una revisión sistemática desarrollada y publicada en el International Journal of Infectious Diseases por investigadores en Barranquilla.
El quehacer médico en Colombia, explica Manuel Urina-Jassir, investigador principal y médico residente de Medicina Interna en el Boston Medical Center (EE. UU.), en muchas especialidades se basa en las guías norteamericanas y las guías europeas “y no en información nuestra”. Muchas veces se pierde la información publicada en revistas en español. “La endocarditis es una enfermedad que depende mucho de la ubicación geográfica donde esté el caso”.
La situación actual de no tener guías y el deseo de ser “independientes” de la literatura norteamericana o europea fue la motivación inicial para el análisis de esta enfermedad en Latinoamérica. “Buscábamos hacer una cobertura del mayor número de estudios que se publicaron en la región en un determinado tiempo. Alcanzando a tener artículos desde la década de los 1980 hasta 2020, porque los comportamientos en el tiempo van variando”, señala Miguel UrinaTriana, cardiólogo, Ph. D. y director del programa de la Especialización en Cardiología de la Universidad Simón Bolívar.
Entre las conclusiones establecidas en este estudio está que la mortalidad en nuestra región fue más alta que en Europa y en Japón, se pareció en menor medida a la de España, pero, en números grandes, fue mayor; además, la práctica de cirugías fue más baja.
“En cuanto a las categorías de la enfermedad, sorpresivamente nos encontramos que son muy similares en general. Y en cuanto a los gérmenes, identificamos que todavía tenemos los dos gérmenes que, quizás en otras regiones, se han venido olvidando de uno porque ya no es tan frecuente”, asegura Urina-Jassir y agrega: “Eso quiere decir que todavía nuestros pacientes pueden verse afectados por el otro germen que ya en otros países no se ve, lo cual también nos puede ayudar a escoger el manejo antibiótico, post o generar guías porque inicialmente el antibiótico se da forma empírica sin identificar el germen que tiene el paciente”.
“Seguir con estos análisis estimulará a otros investigadores de Colombia y Latinoamérica, a cardiólogos, infectólogos, médicos generales, a poner, entre todos, un grano de arena para la descripción de esta enfermedad”.
Miguel Urina-Triana
Con estos hallazgos se podría ayudar a identificar qué gérmenes hay en la región, cuáles son los más frecuentes y, por ende, hacer mejores tratamientos mientras salen los cultivos, teniendo en cuenta que estamos encontrando mejores técnicas de laboratorio que nos pueden aproximar más.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo se pueden dividir en dos grandes grupos: los predisponentes del paciente y los del cuidado de la salud.
En el primero entran los antecedentes de enfermedad valvular, así como válvula protésica o cardiopatía congénita; mientras que en el segundo están, por ejemplo, las sustancias psicoactivas endovenosas y, en menor medida, procedimientos endoscópicos o pacientes con hemodiálisis.
La endocarditis no se distingue en distribución por edades, estrato socioeconómico, estado nutricional, género ni etnia. De hecho, detalla Urina-Jassir, “la distribución entre países en la región es similar y no hay un cambio sustancial entre, por ejemplo, Colombia, México y Venezuela”, teniendo como elemento importante y a considerar para el desarrollo de futuras investigaciones que aún faltan registros de países latinoamericanos.
Este es el preámbulo de un camino que se debe recorrer. Los retos que implican estos resultados derivan en preguntas como: ¿cuál es el manejo que se le da a esta enfermedad en nuestro país y en la región? ¿Cómo se trabaja el manejo antibiótico? Y, además, a través de las sociedades científicas y un trabajo intersectorial, ¿se podría hacer un registro colombiano de endocarditis?
Aún queda tela por cortar, pero en Barranquilla (Colombia) se dio el primer paso para hacer una caracterización regional que servirá de insumo a futuras investigaciones y permitirá un mejor manejo de los pacientes con esta patología.
“Con este tipo de estudios te das cuenta de lo que no hay. Damos cuenta de los baches de información de determinado país, calidad o de alguna variable, lo que además genera una reflexión de lo que se debe hacer en materia de registros”.
Manuel Urina-Jassir
En este caso se indagó en cuatro bases de datos con palabras claves la información disponible, para generar criterios de elegibilidad y determinar entre los autores la inclusión de los artículos, extraer la información, sintetizar y generar el manuscrito con el fin de establecer comparaciones con Estados Unidos, Asia y Europa.
PERFIL INVESTIGADORES

Miguel Urina-Triana
Centro de Investigaciones Cardiodiagnóstico – Fundación del Caribe para la Investigación Biomédica.
Categoría A1 de Minciencias.
Cardiólogo, Ph. D., director de la Especialización en Cardiología de Unisimón.

Manuel Urina-Jassir
Centro de Investigaciones Cardiodiagnóstico – Fundación del Caribe para la Investigación Biomédica
Categoría A1 de Minciencias.
Médico, investigador líder del proyecto, residente de Medicina Interna en el Boston Medical Center (EE.UU.)

